BON: te quiero

Dicen que el amor no entiende de razas, distancias, sexo o edad. Pero, ¿realmente la sociedad esta preparada para ello? ¿Cómo alguien no puede aceptar el amor entre dos personas? ¿Por que entierran algo tan bonito en el olvido? ¿Cual seria la unica salida? Un amor destinado a la separacion...

-Gracias Amanda ;)



Bienvenid@s!

Hola! Antes que nada, gracias por el simple hecho de entrar aquí. Aquí os pondré mis historias, mis pensamientos y siempre van a tener como protagonistas a los chicos de Tokio Hotel, aunque no siempre saldrán como tal.
Espero que os guste y que os divirtáis leyendo y pido una única cosa, en esta actual historia los cuatro chicos no son los protagonistas, es mi primera historia así, y me encantaría que a continuación me contárais que os parece.
Me alegraría muchísimo saber que cada visitante elige su opinión en la encuesta =)
Muchísimas gracias por vuestra atención, y espero, sigáis entrando ;)

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domingo, 28 de marzo de 2010

Capítulo 24.

-He hablado con mi padre-dijo Claire con su teléfono móvil en sus manos, Tom y Bill la escucharon-. Ya tenemos los billetes para esta noche-esbozó una sonrisa.

-¿Vamos a ir los tres?-preguntó el menor de los gemelos.

-Sí porque si vas tú solo te perderías y Tom…-lo miró y sonrió.

-Porque soy tú hermano-puso su mano en el hombro de este-, y por eso tengo que estar contigo en todo.

-¿Mi hermano?-lo miró de arriba abajo-. Yo no sé lo que es eso-con una mueca de asco quitó la mano de su hombro.

-Bill-replicó-, sí quieres a Eva, ¿qué te importa?

-Ya hablaremos, tengo que hacer la maleta-se levantó y abrió su armario-. ¿Por qué no acompañas a Claire a su habitación, ya que te gusta tanto, y de paso avisas a nuestros amigos que nos vamos? Y ya puestos-pensó-, a todos nuestros profesores.

-De acuerdo-se levantó a regañadientes.

-Hasta luego Bill-Claire se despidió con su mano.

-¿Hasta luego?-murmuró cuando ya se fueron-. Verás tú un hasta luego…

***

El avión hacia México salía a las 10 de la noche; suerte que tenían el aeropuerto al lado.

Bill temblaba de los nervios por no dejar de pensar si Eva ya se habría casado. Sacudió la cabeza para quitarse eso de la cabeza.

Miró a su alrededor, hacia ya tres horas que habían despegado y se aburría como una ostra. La gente hablaba, dormía o se paseaban por el avión.

-Habladme de algo que…-giró su cabeza para ver a sus dos compañeros de asiento y no le gustó nada lo que se encontró-. ¡Venga ya! Que estoy al lado un poco de decendia-replicó haciendo muecas.

Claire y Tom desencajaron sus bocas y dirigieron la vista a Bill que seguía haciendo muecas.

-¿Y qué quieres?-Tom se encogió de hombros.

-Que al menos me dejaras la ventana. Es que me parece demasiado ya. Mamá nos enseñó que teníamos que tener modales, ¿y los tuyos? Ya sé, te lo acaba de absorver Claire-dijo con sorna. Claire que estaba en medio de los dos miraba al frente para de alguna manera no entrar en la conversación-. Sí Claire y no te hagas la despistada-lo miró con los ojos en blanco-. Que yo sepa hasta hace unos días me decías cosas como: “ay Bill que bien que me siento contigo”-puso vocecita y Claire entre abrió la boca-. Y hasta hace unos días eras la chica de mi vida y eso lo sabías muy bien Tom-achinó la mirada.

>>Porque vale que quiera a Eva pero, ¿y si no hubiera sido así?-Tom y Claire se miraron cansados de escucharle, aquella charla iba para rato-. ¿No te da pena tú hermano gemelo?-se hizo el ofendido-. Es que, ¡eres mi gemelo! Que fuerte me parece-dijo para sí apoyando la espalda en el asiento.

-¿Has terminado?-preguntó Tom alzando sus cejas.

-Sí, ya me he quedado a gusto-cerró los ojos-. Y quiero dormir-abrió su ojo izquierdo-, y no quiero escuchar como intercambiáis saliva delante de mis narices. Que por cierto-se echó hacia delante mirándolos-, yo también lo he hecho-Claire abrió la boca, ¿cómo pudo decir eso delante de ella?

-Bill-sonrió-, no es la primera vez que lo hacemos-Claire abrió aún más la boca, de lo que se estaba enterando…

-Ya…-se dio cuenta de que tenía razón y se quedó sin recursos-. Bueno que me dejéis-volvió a acomadarse en el asiento.

-Bill-abrió un ojo para ver a Claire-, ¿si te digo algo te quedarás más tranquilo?

-Puede.
-Si nos enrrollamos fue porque sabíamos que esto pasaría. Lo hablamos antes de intercambiar salivas-lo imitó.

-¿Y cómo?-se incorporó soltando un soplido.

-Para empezar la manera de mirar a Eva.

-Sí y en la manera que hablaba con ella-continuó Tom.

-¿Te has dado cuenta qué cuando tontea con alguien mueve mucho su pie izquierdo?-rio y aquello se convirtió en una conversación entre Tom y ella-. Me di cuenta el otro día, conmigo también lo hizo.

Al escuchar aquello intentó acordarse si era cierto y, sí. Era cierto, más de una vez se lo han dicho.

-Es verdad-rieron-. Pero eso no es todo…

-Sé que soy delgado para no verme, ¡pero sigo aquí!-interrumpió.

-¿Por qué no te duermes?-sugirió su hermano.

-¿Qué te piensas, que no lo he intentado?

-Tengo una idea-dijo Claire y se acercó a la oreja de Tom para que Bill no la escuchara.

-¿Ahora empezamos con los secretitos? Dímelo, venga, dímelo-exigió para cuando terminaron.

Tom y Claire cogieron las revistas que tenían y empezaron a ojearlas haciendo caso omiso de lo que hablaba Bill.

-¿Me ignoráis?-resopló-. Vale, cuando crezcáis me llamais-se apoyó en el asiento, inquieto por saber de que habían hablado-. Que me lo digáis-explotó.

-Ahora vuelvo-Tom se levantó, Claire apartó sus pies para que pudiera pasar y solo faltaba su hermano.

-No me voy a quitar hasta que me lo digas-se cruzó de brazos y asomó más sus pies obstruyéndole el paso.

-¿Ahora quién es el chiquitín?-lo cogió de los mofletes, tratándole como a un niño pequeño. Al ver que eso no tenía solución, pasó por encima suya.

***

Tom volvió a los diez minutos con tres vasos de agua ofreciéndole a los demás.

-Gracias-dijo su hermano cogiéndolo.

Se lo bebió de un sorbo, la verdad es que estaba sediento.

Sentía que lo miraban mientras se lo bebía y al girar la cabeza, supo de quienes se trataban.

-¿Qué?-preguntó extrañado.

-Nada, nada-disimularon bebiendo de su vaso.

Algo no iba bien, y seguro que estaba detrás de esto Claire, por lo que le dijo a la oreja y no podía escucharla. Iba a protestar enseguida, iba a cantarle las 40 pero, de pronto se sintió sin fuerzas; sus pestañas pesaban demasiado y…

-Ya está-sonrió Claire-dormidito.

-¿Por dónde nos hemos quedado?-Tom la atrajo hacia él.

-Por aquí-sonrió pícara y junto sus labios con los de él.

***

Faltaba solamente unos minutos para aterrizar en el aeropuerto de Guadalajara y Bill aún seguía en el quinto sueño.

-¿Ahora qué hacemos?-preguntaba Claire nerviosa a la vez que pegaba a Bill en la cara. Bill no movía ni un músculo-. ¿Cuántas pastillas le has dado?

-La azafata me dio dos por si no llegaba a dormirse.

-¿Le has dado dos pastillas?-gritó y se le quedaron mirando-. ¿Estás loco?-susurró entre dientes.

-Pensé que así nos dejaría más tranquilos-se rascó la cabeza.

-Pues ahora lo vas a llevar tú en brazos-la señal de “póngase el cinturón se encendió”, Claire se lo puso a Bill y después se lo abrochó ella.

***

-Vamos que no cogeremos a tiempo el autobús-pedía a Tom.

-Claro, como tú solo llevas tres maletas-replicó-. Que aunque parezca huesos… ¡pesa!

Tom llevaba a su hermano colgado de sus hombros; todo el aeropuerto se le quedaba mirando al pasar a su lado.

-Mira yo-se agachó para dejar a Bill tumbado en el suelo a sus pies-, lo siento mucho pero es que pesa demasiado.

-¿Cómo se te ocurre dejarle ahí? Estamos haciendo gentes-murmuró colocándose sus gafas de sol y sonriendo a todo aquel que se les quedaba mirando.

-Tranquila ya lo estábamos haciendo nada más bajar del avión-puso sus manos en la cintura-. ¿Y si Eva ya está casada? Hemos echo todo esto para nada.

-¡Eh! No quiero negatividad aquí-levantó el brazo-. Voy a llamar a Eva-sacó su teléfono y marcó el número de su mejor amiga-. Tú mientras despiértale.

Tom resopló y empezó a darle suavemente con su pie, pero Bill seguía roncando.

***

-Tranquila mija, todo saldrá bien.

Eva estaba sentada frente al espejo de su habitación, acababa de despertarse; toda su familia estaba allí en Colima ya que era un evento especial. Para todos, menos para ella.

Mientras que todos radiaban alegría en su rostro, Eva deseaba que ocurriese algo por la cual no celebraran esa boda aunque, por otra parte estaba deseando; quería quitarse de la cabeza al estúpido de Bill.

El sonido de su teléfono la despertó de sus sueños, lo buscó con la mirada y se levantó hacia su mesita de noche. Frunció el ceño al ver el nombre.

-¿Claire?

-Eva-gritó y tuvo que apartarse el aparato-. ¿Te has casado ya?

-No-suspiró-, dentro de un par de horas-cerró los ojos.

-Bien, nos da tiempo.

-¿Tiempo para qué?-quiso saber.

-Eva no tie…-de pronto no escuchó nada.

-¿Claire?-miró la pantalla y la conversación había acabado. Se encogió de hombros y reprimió un suspiro.

-Mija-entró su madre, se dio la vuelta para verla. Estaba tan feliz que Eva cambiaba su rostro cuando aparecía ella para no arruinarle su sonrisa-. Tenemos que peinarte, vamos.

-Sí mamá-avanzó hacia ella.

***

-¡Mierda!-maldijo gritándole al móvil y dando patadas en el suelo.

-¿Qué pasa?-preguntó.

-Se ha cortado pero tenemos tiempo, aún no se ha casado-miró por todas partes en busca del autobús que debía de estar ya allí-. ¿Has visto un autobus azul por casualidad?

-¿Te refieres a ese?-señaló detrás de ella. Cuando se giró entre abrió la boca.

-¡Es ese! ¡Corre!-cogió las maletas y cruzando la carretera sin mirar corrió gritándole al conductor en español-. ¡Espere, espere!

Tom bufó y reuniendo fuerzas volvió a coger a su hermano en peso para imitar a Claire.

-Uf, menos mal que hemos llegado-Claire le habló al conductor, sonriendo amablemente comprando los billetes.

-¿Ese chico está bien?-preguntó con desconfianza al ver a Tom con Bill encima.

-¿Qué?-le miró-. ¡Oh sí! No tiene porque preocuparse-rio, nerviosa y el conductor seguía con desconfianza.

-Podéis sentaros.

Aquello estaba abarrotado. Mientras Claire buscaba asientos libres Tom se disculpaba como podía por darles con Bill.

-Déjalo aquí-le señaló un asiento libre al lado de una señora rellenita-. ¿Está libre?-a lo que le señora afirmó con la cabeza.

Tom bajó a Bill y lo sentó soltándole un ronquido en modo de agradecimiento.

-¿Dónde nos sentamos ahora?-preguntó Tom.

-Yo me sentaré aquí-se sentó en el asiento contiguo de Bill-, y tú allí-le señaló tres asientos atrás.

Tom resopló y a regañadientes se sentó al lado de un chico de más o menos 10 años.

Bill, no consciente de ello, apoyó su cabeza en el hombro de la mujer que estaba a su lado; ella, asustada, buscó a la chica rubia que venía con él.

-Oiga chava, ¿se encuentra bien el chico?

-Sí, tranquila. Es que hemos tenido un viaje muy largo y está cansado, eso es todo-le sonrió.

La mujer quedándose un poco más tranquila fijó su mirada en la ventana pero sin quitar la vista de Bill.

***

Habían transcurrido dos horas de viaje y Claire y Tom ya estaban más que artos. Tom estaba cansado desde el minuto que arrancaron de aquel crío, si no hubiera sido porque estaba la madre ahí mismo, le habría soltado un mamporro; no le dejó dormir, nada más que pegando saltos en el asiento, tampoco le dejó disfrutar del viaje ya que le estaba dando todo el rato y lo que es peor, le hablaba y él sin enterarse de lo que decía por más que le repetía que no hablaba español. Se restregó la cara con su mano bufando.

Por otra parte estaba Claire, cuyo compañero de asiento era un deprimido; al parecer le acababa de dejar la novia y entre lágrimas le contó su historia. Una vez le pareció bien, dos, también, pero tres lo vio excesivo y ya se estaba aburriendo de tenerlo en su hombro. Pero más tarde cayó en la cuenta de que lo único que quería aquel tipo no era su hombro para llorar, sino, algo más.

-Ya basta de llantos falsos-le apartó y el hombre volvió a llorar. Claire bufó, miró para atrás para ver a Tom y sintió pena por él al ver que perdió los nervios y le quitó el juguete al niño; echó un vistazo a su lado y Bill seguía durmiendo. No tenía de que preocuparse.

Bill creyó que debía ser el momento para abrir los ojos; estirándose y soltando un bostezo acompañado de un sonrisa abrió sus ojos.

Se sentía raro, había dormido mucho, pero no era por eso.

-¿Dónde estoy?-murmuró con el ceño fruncido.

-Hola-escuchó a su lado en español.

Giró su cabeza y al ver a esa señora sonriéndole con intenciones, chilló pegando un salto.

-Claire, Tom-gritó asustado mirando por todas partes.

-Estoy aqui-lo cogieron de la chaqueta por detrás.

-Claire-suspiró aliviado al verla-. ¿Quién es esta?-la miró por el rabillo del ojo-. Me mira de forma extraña-le sonrió forzado.

-Eso es porque te has tirado las dos horas enteras abrazándola.

-¿Qué?-dijo en un grito ahogado-. ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Cómo no me enterado de nada? Claire, exigo una respuesta-exclamó.

-Verás-se mordió el labio inferior-. Puede que Tom y yo te durmiéramos para…-achinó la mirada con miedo a la reacción de Bill.

-¡¿Me habéis drogado pedazos de…?!-se mordió la lengua. Claire le dijo que se callara, todo el autobús clavó la mirada en ellos.

-Te quejaste de que querías dormir. Desagradecido, encima que lo hacemos por ti…-se cruzó de brazos.

-Mira no quiero discutir eso ahora-sacudió la cabeza-. ¿Sabes algo de Eva?

-Que en breves estaremos con ella-sonrió-. Mira-le señaló para el frente.

Cuando miró las casas que empezaban a asomar, ya habían llegado a Colima.

Bill sonrió, contento y nervioso a la vez.

-Este es el plan-comenzó a decir Claire una vez dejados en tierra-. Cogeremos un taxi e iremos de inmediato a la iglesia.

-Espera-interrumpió Bill-. ¿Sabes en qué iglesia es?

-No me lo ha dicho, pero supongo que será en la que hay al lado de su casa.

-Claire no estamos para suposiciones-exclamó.

-Bill, tranquilizate. No perdamos la calma-intervino Tom.

Claire pidió un taxi.

-Dios mio, los nervios me comen-enterró su rostro en sus manos.

-Respira hondo-le dijo Claire-. Cuando entres en la iglesia tienes que decir yo objeto.

-¿Yo…ob…qué?-intentó decirlo-. ¿Y por qué no digo: Eva no?-enarcó una ceja.

-Porque no queda bonito-chasqueó la lengua-. Probemos de nuevo.

La trayectoria duró quince minutos y dieron por perdido que Bill pudiera decir aquello, hasta Tom lo dijo bien.

Al aparcar el coche Bill abrió la puerta rápido para salir por encima de Claire.

-Tú entra corre no te preocupes por nosotros-le dijo Claire a lo que Bill ignoró completamente.

Esquivó a personas, perros, subió las escaleras de dos en dos hasta llegar a la puerta que estaba abierta.

Le dio un vuelco el corazón; Eva ya estaba en el altar con Roberto a espaldas de él. No se lo pensó dos veces.

-¡Yo objeto!-entró corriendo.

De fondo se escucharon las reacciones de todos a la vez que se giraban para ver a quien osaba interrumpir esa boda.

Bill buscó la mirada de Eva, pero…

-Tú no eres Eva-la señaló achinando la mirada-, y tú no eres Roberto-señaló al hombre. Los dos se miraron extrañados, confusos.

A Bill se le encendieron las mejillas.

-Vaya por dios-chocó sus manos y rio nervioso-. No me estáis entendiendo nada así que, yo me voy yendo-retrocedió-. Que verguenza esto. Buena suerte y viva México-se fue de allí lo más rápido que pudo.

-¿Qué pasa?-preguntó su hermano al ver que iba hacia ellos con cara de pocos amigos.

-¡No era Eva!-exclamó.

-¿Cómo que no?-frunció el ceño, confusa.

-Diciendote que no.

-Vale-agachó la mirada-. Ahora si es buen momento para perder la calma-Bill bufó echándose manos a la cabeza.

-¿Y no hay otra iglesia?-preguntó Tom.

-Que yo sepa no. A lo mejor ya…-no terminó la frase. Los dos miraron a Bill que le cambió el rostro a una tristeza enorme.

-Lo siento-Tom se acercó a él y le pasó la mano por el hombro.

-No te preocupes-se encogió de hombros.

Y al poco rato de estar en silencio, unas campanadas de iglesia llamaron su atención.

-Que raro-dijo Tom mirando para arriba-, estas campanas no se mueven.

-Es que no son de esta iglesia-murmuró Bill con un brillo de esperanza en los ojos.

-Mirad allí-señaló Claire. Detras de unas casas asomaba una torre propia de una iglesia con sus campanas moviéndose.

-¡Vamos!-Bill echó a correr.

-Que raro, esto no estaba aquí cuando yo…-Tom la cogió de la mano y echaron a correr trás Bill-. Espera-se frenó-, las maletas.

Los coches le pitaron, la gente le reclamó que le empujaran pero Bill no iba a parar. No cuando tenía la esperanza de que Eva estuviese en esa iglesia sin ser la esposa de Roberto.

Había un par de personas vestidas muy elegante entrando a aquella iglesia, algo pequeña comparada con la otra. “Que más da” pensó.

Jadeando, aminoró el paso cuando ya estaba en la puerta principal. No se lo pudo creer; era Roberto quien esperaba a Eva en el altar mientras que Eva, se dirigía hacia él.

Bill tragó saliva y comenzó a andar hacia ella, todavía le faltaba camino para llegar y no le importaría impedírselo; la cogería del brazo dándole media vuelta para decirle todo lo que sentía hacia ella.

Pero eso, no fue del todo necesario. Bill paró de andar en cuanto vio que Eva lo hizo; todos abrieron la boca, sorprendidos pero no por verle a él, sino por ella.

Bill enarcó una ceja esperando a que ella hiciera algún movimiento. Eva se dio la vuelta y sin mirar al frente empezó a correr. La iglesia se hizo eco de los gritos de sorpresa e indignación por lo que estaba haciendo.

Eva estaba dispuesta a escapar, no le importaba nada pero no iba a poner en peligro su futuro; ese futuro no lo quería para ella. Cuando pensaba que lo tenía todo solucionado, chocó contra algo y ese algo la cogió del brazo para impedir que cayera al suelo.

Eva subió la mirada lentamente para maldecirle, pero solo pudo entre abrir la boca en cuanto reconoció quien era.

-Tú…-susurró abriendo los ojos, sorprendida.

-Yo…-dijo Bill-. ¿A dónde ibas?-esbozó una media sonrisa.

-No contaba con esto-murmuró mirando al suelo-. A ninguna parte-contestó.

Eva miró a su alrededor, todos los observaban extrañados y se sintió muy avergonzada.

-Eva-reconoció la voz de su padre detrás de ella. Cerró los ojos.

-Dime una cosa, ¿por qué no te acompaña tú padre del brazo?-quiso saber.

-Porque no me ha dado la gana-dijo entre dientes-. Ahora sería buen momento para explicarme que haces aquí.

-No me has invitado a la boda-se cruzó de brazos. Estaba claro que quería jugar, por eso no le soltaba todo de una vez.

-¿Quién es?-el padre de Eva se acercó a ellos-. ¿Por qué has salido corriendo?-se estaba preocupado demasiado.

-No pasa nada papá, yo solo…-pensaba en que decirle. Entonces, vio dos figuras trás de Bill y reconoció a su amiga. Sonrió para sí-… iba a saludar a Claire.

Bill se dio media vuelta para verles, venían con las maletas y jadeando. Claire al ver que era observada saludó.

-Sí lo sé vengo más guapa-le dijo a Tom entre dientes-. Que maneras de presentarme a una boda-éste chasqueó la lengua.

-Su hija le ha mentido-intervino Bill y Eva lo fulminó con la mirada-. Iba a escapar, no quiere casarse.

-¿Bill qué hacéis aquí?-una voz más, Roberto acababa de aparecer.

-Roberto este chico dice que Eva no se quiere casar-Bill se arrepintió un poco al decir eso cuando vio que al padre de Eva le iba a dar un ataque.

-Cálmate papá, este chico se mete cosas que no debe-hizo resonar las últimas palabras-. Roberto, vamos-entrelazó su brazo con el suyo.

-Eva, tengo que hablar contigo.

-Después de la boda-miró al frente.

-Va a ser ahora-alzó la voz.

-Podemos esperar-dijo Roberto quitándole el brazo. Eva puso los ojos en blanco-. Solo será un momento-le explicó al padre y éste asintió con la cabeza.

-Qué quieres-preguntó con desgana, cruzándose de brazos.

Bill la miró de arriba abajo, no se había dado cuenta lo preciosa que estaba con aquel vestido. Se le iluminaron los ojos.

-Yo era un chico tranquilo-dijo tras un suspiro-. Todo me iba perfecto hasta que apareciste tú. Me caíste muy bien al principio, pero después empezaste a cagarla con tus cositas de ser la primera en todo.

-Creo que eso ya lo sabemos todos-le interrumpió.

-¿Su hija sabe qué no hay que interrumpir cuándo uno está hablando?-se dirigió al padre.

-Creeme, se lo digo continuamente-Eva resopló.

-Sí, a mi también me hace lo mismo-dijo Roberto.

-Y a mí que soy su madre, mira que se lo digo veces-sé escuchó una voz a lo lejos.

-Tranquilos, a mí también me lo hace. Soy su compañera de habitación.

-¡Nos ha quedado claro!-intervino Eva-. ¿Puedes continuar?

-El caso es que, ya sabes que llegué hasta el punto de desear que te pasara algo, malo-todos abrieron la boca.

>>Pero también, he llegado al punto de darme cuenta que, quiero vivir sin ti pero, contigo.

-Eso no es lo que me dijiste.

-Lo sé y no sabes cuanto lo siento. Tenía miedo, ¿vale? Miedo a enamorarme de la persona que más odio. Y por mucho que quería negarlo, mi corazón… no podía.

-Nos llevamos como el gato y el ratón-añadió. No iba a dar su brazo a torcer así como así.

-Pero como ya te he dicho, el gato se ha enamorado del ratón.

-¿Por qué tengo que ser yo el ratón?-preguntó Eva tras un silencio.

-¿Quién ha dicho que yo me he enamorado de ti?

-Has sido tú quien ha cruzao el atlántico para decirme esto.

-Ya pero, has sido tú quien se iba a escapar de su boda.

-Eso no dice que te quiera.

Todos resoplaron al ver que, después de lo que acababa de decir Bill tan bonito, acabaran discutiendo.

-¿La vas a besar o qué?-preguntó el padre, inquieto.

-Como usted mande-a Eva no le dio tiempo a abrir los ojos al escuchar lo que dijo su padre. Bill la cogió de la cintura y la atrajo hacia él juntando sus labios quedando en un beso deseado.

-Ese es mi hermano-gritó Tom aplaudiendo, y acto seguido, lo imitó pero con Claire.

-Eres más tonto-susurró Eva, al separarse.

-Anda que tú-rió.

-Te quiero-le besó.

-Yo también.

La iglesia entera festejó el beso de Eva con Bill como si se hubiese casado con Roberto.

-Un momento-los interrumpió el padre-. ¿Qué pasará con Roberto?

-No te preocupes por mí-sonrió. Se fue corriendo, todos le siguieron con la mirada y se sorprendieron al ver que cogió a la hermana pequeña de Eva y la besó.

-No puede ser-dijeron a la vez la madre, el padre y Eva-. ¿Desde cuándo?-preguntó el padre cuando se acercaron tímidos.

-Desde hace mucho ya, papá-dijo sonrojada entrelazando su mano con la de él.

-Me lo podrías haber dicho y así casarte tú con él. Eva, dale tú vestido.

-Papá, ¿por qué no te dejas de bodas?-dijo sin apartarse de Bill.

-Es que, quería veros casadas antes de que me vaya…-se abrazó a su mujer.

-Alégrese-dijo Bill-. Veo que a usted le queda mucha vida por delante-sonrió.

-A ti no-borró de inmediato la sonrisa-. Me has echo gastar mucho dinero en esta boda-se la paró el corazón y tragó saliva-. Es broma-soltó una carcajada y todos le acompañaron.

-Oye-dijo Eva-. ¿Tú hermano y Claire se están besando?-frunció el ceño.

-Ah, sí. Los pillé-rio.

-Y por eso has venido a buscarme-se separó de él-. Como ya no la tenías a ella…

-¿En serio?

-No. Era broma-rieron.

Bill la cogió de las manos, las besó y después posó sus labios encima de los de ella haciendo que esta historia, llegue a su fin.

Capítulo 23.

Tan solo quedaba por meter una pequeña maleta en el maletero de aquel taxi que le llevarían al aeropuerto. Eva se dio media vuelta, nostálgica recordó todo lo que había pasado en aquel campus que estaba frente a ella; llegó a reír tanto…

-Podemos irnos-el chico puso su mano en el hombro de ella.

Respiró hondo y lo miró asintiendo con la cabeza. Después de echarle un último vistazo, se metió en el coche cogida de la mano de Roberto.

-Adiós-murmuró cuando el campus se quedaba atrás.

***

-Bill-Claire entró de golpe y Tom se asustó-. Perdona, pensé que estaría aquí-fue a cerrar la puerta.

-Espera-se levanto y fue hacia ella que la notaba preocupada-. ¿Te ocurre algo?-se interesó.

Claire puso un pie dentro de la habitación.

-No-se encogió de hombros-, solo que, ya echo de menos a Eva-esbozó una media sonrisa.

-¿Por qué?-frunció el ceño. Él no sabía nada.

-Vaya, pensé que te lo habría comentado Bill… Pasa que Eva se ha ido a México, se va a casar…-bajó la mirada.

-¿En serio?-abrió mucho los ojos-. No tenía ni idea-apuntó-. Me hubiera gustado despedirme de ella-confesó y Claire le sonrió.

La chica se sentía incómoda alli con él ya que la última vez que estuvieron juntos… Sacudió la cabeza.

-Bueno, cuando veas a Bill dile que vaya a verme-hizo ademán de irse.

-Espera-la volvió a retener.

Claire le miró a los ojos, esperando a que siguiera hablando pero éste solo se quedó como ella, intercambiaron miradas.

Claire rezó para que no le dijese nada de lo ocurrido el sábado.

-No…¿no me vas a decir nada del sábado?-sonrió, pícaro. Claire cerró los ojos y se puso algo nerviosa.

-¿Del sábado?-repitió como si no supiese nada de lo que hablaba.

-Vamos Claire, me acuerdo yo que no estaba muy bien y, ¿tú no?-frunció el ceño. Claire negó con la cabeza-. No me lo creo-se cruzó de brazos, achinando la mirada.

Claire se maldijo a sí misma y le volvieron a venir los recuerdos…

-Estás borracho-murmuró con una sonrisa. En el fondo le gustó escuchar aquello, por eso, no se apartó cuando Tom colocó sus manos en sus mejillas acercando sus labios a los suyos. Aquello, le gustó aún más.

Tom se puso bien ya que estaba incómodo en esa postura, bajó sus manos de las mejillas de Claire para colocarlas en su cintura y así empujarla para apoyarla en la pared; ahora fue Claire quien colocó sus manos en el rostro de Tom reteniéndole para que no se despegara de sus labios.

Desde su cintura hasta sus piernas; desde sus piernas hasta su trasero; sus manos no podían estar quietas y en un acto reflejo, la cogió en peso sin desencajar su boca de la suya.

Con sus manos, Claire le obligó a que besara su cuello. Soltó un gemido y a Tom le encantó escuchar aquello. Pero, ya estaba bien por hoy.

Aunque se lo estaba pasando de muerte, Tom se sentía mareado y tuvo que parar; Claire estiró las piernas y Tom la soltó suavemente.

Mientras Tom se apoyaba en la pared tratando de que le cabeza no le diera más vueltas, Claire se colocó bien el pelo y su vestido.

-Bueno-comenzó a decir ella, Tom subió la vista para encontrarse con la de ella-, como veo que estás bien… me voy-y muy recta ella, se marchó dejándole allí parado.

Claire volvió al presente mordiéndose su labio inferior, por lo que a Tom respecta, Claire sabía muy bien de lo que estaba hablando por el gesto que acababa de hacer. Sonrió divertido. Aquella sonrisa no le gustó demasiado a Claire…

***

“¿Dónde está Tom?” pensaba Bill, inquieto al ver que se encontraba solo en la clase del profesor Arnold. Dirigió la vista a la primera fila y Eva, tampoco se encontraba.

-Comencemos-dijo Arnold colocando su maletín en la mesa.

Bill dejó de preocuparse y sacó un bolígrafo y su cuaderno para tomar apuntes. El profesor abrió la boca para dar la lección, pero le interrumpieron.

-Lo siento Arnold-Bill reconoció aquella voz y desvió su mirada hacia la puerta donde se encontraba parte del profesor Frank asomado.

-¿Si, Frank?-dijo entre dientes mirándole por el rabillo del ojo.

-Me urge llevarme a Bill.

-¿Yo?-preguntó extrañado.

-Sí, es… importante-dijo en un tono sereno.

-De acuerdo Bill, acompaña a Frank-dijo a regañadientes.

Aún extrañado, Bill recogió sus cosas para meterlas en su mochila y dirigirse hacia Frank bajo la mirada de la clase.

-¿Qué quieres?-preguntó con el ceño fruncido cuando ya estaban fuera.

-Pasemos a mi despacho.

-De que se trata-paró y se cruzó de brazos mirándolo interrogativo.

-De Eva-dijo tras un suspiro. Bill bufó dejando caer sus brazos.

-No quiero hablar de ella-apuntó.

-Me gustaría que me explicaras porque ese comportamiento con ella, ¿qué te ha echo?-frunció el ceño.

-¿Y a ti qué te importa?-subió el tono.

Frank quedó callado ante la reacción de Bill.

-Está bien, pretendía ayudar. Siento molestarte-le señaló a su clase para que volviese.

-Vale, perdona-chasqueó la lengua-. ¿Quieres hablar? Hablemos-y dicho esto caminó hacia el despacho de Frank.

Una vez allí no hizo falta que Frank le ofreciera asiento, él ya se había acomodado.

-Qué quieres saber-preguntó aburrido.

-Yo tenía entendido que eres amigo de Eva.

-Pues ya no-se inclinó hacia él-. No me voy con personas que están toda la vida quejándose de todo y cuando tiene que hacerlo no lo hace.

-Te refieres a la boda, ¿verdad?-Bill asintió, apretando los dientes-. Pero bueno Bill, eso es asunto de ella. ¿Por qué estás tan empeñado en ese tema?

-¿Qué insinúas? ¿Qué me gusta?-enarcó una ceja y después rió-. Mira no se que te ha dicho ella pero nunca me ha gustado y me gustará, es muy opuesta a mí.

-¿Sabes qué lo opuesto se atrae?

-¡Shh! No-negó con la cabeza-. Nuestro caso es especial, ella es tonta yo no, a ella le gusta el pop pues a mí me gusta el rock; no tenemos nada en común y siempre será así.

-¿Te has dado cuenta que te crees tus mentiras?

-¿Qué insinúas? ¿Qué me invento todo esto por qué no quiero darme cuenta que la quiero?-soltó una carcajada fuerte. Se levantó y nervioso abrió la puerta-. Me voy de aquí, estoy arto de sus insinuaciones. Buenas tardes-cerró la puerta y cansado, Frank suspiró-. ¿Pues sabe qué?-entró ocupando el sitio de antes-. Ha acertado-Frank puso los ojos en blanco-, porque esa niña es idiota y la conozco desde yo que sé pero siempre la he observado y ella ni se da cuenta y, ¿por qué lo hacía?, pues ni idea. A sí, ¡por qué me gustaba! Pero claro, ella prefería ignorarme y ganarme en todo y no me dejó otra que meterme con ella. Entonces llegó el día en el que nos quedamos encerrados y hacemos las paces y es cuando me doy cuenta de que si antes me gustaba ahora todavía más pero cosa que no puedo permitir porque la odio, la odio y la odio. He estado haciendo todos estos años el idiota, comportándome como un niño pequeño que le tira de la coleta a la niña en señal de que la quiere y, ¿ella qué hace?-se puso en pie apoyándose en la pared-, ayudar a ligarme a su mejor amiga para que ella se case y no pueda hacer nada para impedirlo…-murmuró.

-Ves como no es tan difícil desahogarse-se puso en pie para ir donde él.

-¡Pero te das cuenta qué la quiero qué le he dicho de todo y la quiero y se va a casar!-lo cogió por los hombros-. ¡¿Pero puedo llegar a ser más imbécil?!-colocó sus manos en su cabeza.

-Aún estás a tiempo, quizás no se haya ido todavía.

-¿Y qué le digo?-preguntó aterrado-. Después de lo que le he dicho lo más bonito que me dirá es que me vaya a la mismísima mierda.

-Pero bueno, dile todo lo que me has dicho a mí-le dio una pequeña colleja.

-Es verdad, me voy antes de que sea tarde-se fue corriendo y entró al segundo-. Perdona, me he dejado mis cosas-las cogió y volvió a marcharse para al segundo volver a entrar-. No me extraña que Eva le besara, si es que es buenísimo, yo también le besaría para darle las gra…

-¡Bill!

-Está bien, adiós-esta vez si se fue y Frank agachó la cabeza sacudiéndola-. Esta juventud-murmuró.

Bill corrió todo lo que pudo, con una enorme sonrisa en su rostro, después de todo le iría a confesar sus sentimientos a la chica que quería, que de verdad quería.

-¿A dónde vas Bill?-Georg le paró de frente junto a Gustav.

-Ahora no puedo. Georg, Gustav. Quiero a Eva. La quiero y estoy perdiendo el tiempo con vosotros.

-¿Pues a qué esperas para marcharte?-le dijo Gustav empujándolo.

-Corre como el viento Bill, corre como te he enseñado-gritaba Georg cuando se marchaba.

-Eso, ¿a qué ha venido?-Gustav enarcó una ceja y su amigo se encogió de hombros.

No tenía tiempo que perder, de la prisa que tenía se había equivocado de facultad y corrió aún más.

-¡Eva!-llegó a su puerta y apoyándose con un brazo descansaba mientras que con la otra llamaba-. Eva… por favor…abre-jadeaba.

Pero nadie abría. Cerró su puño y dio un golpe en la pared.

-Donde estarás-susurró.

Decaído, se marchó a su habitación. Con un poco de suerte Eva estaría con Tom ya que se llevaban mejor ahora.

Sin darle más vueltas, abrió la puerta rápidamente. No vio nada, solo a dos personas liándose…¡¿Liándose?!

-Disculpad-sonrió nervioso-. Tenía que haber llamado-cerró la puerta-. Un momento-la volvió a abrir, incrédulo.

-Bill te lo puedo explicar.

A Bill casi se le desencaja su mandíbula, no se lo podía creer.

-Mi hermano-susurró, achinando la mirada y señalándoles a ambos-, y mi novia…¿¡Cómo…!?

Tom y Claire retrocedieron, pensando que lo que iba a decir Bill iría a ser peor que un golpe.

-Que sepas que se lo diré a mamá y tú Claire, hemos roto-se cruzó de brazos y los otros suspiraron aliviados.

-¿Ya está?-Tom alzó las manos.

-¿Ese es… tú enfado?-Claire enarcó una ceja.

-¿Queréis más? Pues a mi no me hableis, ninguno-y se fue de la habitación pero pronto recordó a Eva-. Espera Claire-entró sin mirarla a la cara, tapándose los ojos-. No os quiero volver a ver pero quiero saber una cosa, ¿dónde está Eva?

-En México.

-¿¡Qué!?-gritó dejando caer sus brazos.

-¿Para qué la quieres?-preguntó ella.

-Para la única razón por la cual no os he abofeatado, para decirle que la quiero.

-Pero si eso es súpero bonito.

-Lo sé, pero, ¿sabes qué no es bonito? Que mi hermano se lie con mi novia.

-Vamos Bill-Tom chasqueó la lengua.

-Volviendo al tema, ¿ahora qué hago? Está todo perdido-se tiró a su cama a abrazar a su almohada-. Marchaos, hoy ha sido el peor día de mi vida, quiero estar solo…

-No todo está perdido-dijo Claire-. ¿Habéis ido a México?-sonrió divertida.

-Continúa-Bill la miró interesado.

sábado, 27 de marzo de 2010

Capítulo 22.

Y finalmente el domingo pasó lento para todos los que estaban de resaca; era increíble pero durante estos últimos días resplandecía bastante el solo. Eso era buena señal para estar alegres, según Eva.

Estaba deseando ir a su primera clase, para encontrarse con Bill; quizás, hablarían de lo que estuvo a punto de pasar según le había contado Roberto…

Durante la trayectoría, Eva no paraba de escuchar cosas como “en la fiesta estuviste genial” o “¿cuándo me enseñaras a bailar así?”. Cosa que hacía que se pusiera muy, muy colorada. Claire tenía razón, ahora todo el campus hablaría de ella, pero para bien, y eso le gustaba mucho.

Al llegar a clase vio que Bill estaba sentado junto a su hermano hablando tranquillamente. Respiró hondo y con una sonrisa en su rostro se acercó a ellos.

-¿Qué tal chicos?-Bill estaba de espaldas y al escucharla el corazón le dio un vuelco que lo ignoró rápidamente y no se molestó en mirarla, tan solo le dedicó una mirada de ayuda a su hermano.

-Eva-en cambio, a Tom si le alegró en parte verla-. ¿Cómo estás?

-Muy bien-asintió con la cabeza-. ¿Y tú Bill?-dijo finalmente.

Bill entrecerró los ojos y se inventó una excusa.

-Eva-dijo aburrido dándose la vuelta-. Ve pensando en donde ponerme ahora, ya que no tenemos que espiar a Frank-Eva se dio cuenta del tono de su voz y supo que algo no iba del todo bien.

Miró a Tom y éste enarcó sus cejas para después mirar a otro sitio.

-Claro-tartamudeó y bajó la mirada-. Como quieras…-sentía que ahí no pintaba nada y se sentó en la primera fila, sola.

Tom no comentó nada porque aunque no le gustara aquello, sabía que había sido él quien le dio la idea a su hermano.

-Viene de nuevo-le avisó Tom al ver que Eva no muy contenta volvía hacia ellos.

-Te pondrás con tú hermano.

-De acuerdo-volvió a decirlo aburrido sin mirarla a la cara.

A Eva le entró muchísimo coraje y se fue de allí apretando sus puños.

Desde ese lunes, no volvieron a hablar más. Martes, miércoles y jueves; Bill pasaba completamente de ella y aunque a ella le doliera no pensaba ir trás él. Su madre la llamó días atrás y le comunicó que solo faltaban los novios para que todo se realizara y desde ese día, tenía algo en el estómago que iba a cobrar vida…

En la tarde del jueves, Eva fue a comunicarle al director su situación y que aunque le doliera muchísimo, tendría que dejar las clases. Por supuesto, el director no dudó en abrirle sus puertas siempre que quisiera volver a lo que ella, agradeció muchísimo.

Mientras tanto, en la habitación de ésta…

-Eva me ha comentado que pasas de ella, quería que te preguntara, ¿por qué?

Bill se encogió de hombros y por un momento dejó la mirada perdida pensando en que contestarle.

-Verás…-sin dejar de tener su mano entrelazada con la de la chica se puso en pie-… me molestó que se pusiera así la otra noche. No me gustó verla así y, me molestó bastante-dijo lo primero que se le ocurrió.

-Mmmm, de acuerdo. Se lo diré-asintió con la cabeza-. No estaría mal que te hablaras con ella-se puso a su nivel-, dentro de poco se irá-le dolió escuchar aquello y tragó saliva.

-Oh-murmuró.

Giraron la cabeza al escuchar la puerta abrirse.

-Perdonad-Eva retrocedió. Bill apartó la mirada-. Pensaba que no había nadie, ya me voy.

-No-saltó mirando a Claire-, yo ya me iba-la besó y Eva ignoró aquello-. Ya nos veremos-cogió sus cosas y se dirigió a la puerta.

Le dolió tanto que pasara por su lado y que ni le dirigiera la mirada, ni un simple adiós, ni una simple mirada de repugnancia de las de antes. Nada… absolutamente nada… Eva cerró fuertemente los ojos al sentir la puerta cerrarse tras de él.

-No me gusta veros así-apuntó Claire-, pero ya sé la razón. Me ha dicho que le molestó verte así de bebida.

-Ah-suspiró de alivió. Pensaba que podía llegar a ser otra cosa peor-. Pues, será mejor que vaya a pedirle disculpas-Claire asintió y Eva fue corriendo trás él.

Lo vio irse por su derecha.

-Bill-lo había escuchado perfectamente pero como sabía que provenía de ella tenía que ignorarla y aceleró su paso-. Bill-lo alcanzó y lo agarró del brazo dándole la vuelta para que la mirase.

-Que quieres-evitaba cualquier cruce con su mirada.

-Quería pedirte, disculpas-agachó la mirada, sonrojada-. Sé que te molestó como me puse el sábado.

-¿Sabes lo qué me molesta?-la interrumpió. Eva puso los ojos en blanco esperando a que continuara-. Que alguien como tú que protestas por todo no seas capaz de decir que no te quieres casar con Roberto-su tono de voz era una mezcla de dolor con rabia, tirando más a rabia.

-¿Cómo…?-solo pudo decir eso, incrédula-. No eres nadie para hablarme así-le tembló la voz-. Además-se enfureció-, has estado pasando de mí todos estos días, ¿qué te importa lo que vaya hacer con mi vida?-Bill no contestó, se iba a marchar en cualquier momento-. Porque si has pasado de mí será porque ya tienes a Claire y yo ya no te sirvo-se cruzó de brazos y luchó por no llorar frente a él.

Bill la miró incrédulo, “¿cómo puede pensar qué no me sirve?” pensó. Pero también pensó que, cuanto más lejos de ella… mejor.

-Sí-siseó-. Tienes toda la razón, solo hice las paces para esto y me ha salido genial-se mantuvo para seguir mintiendo y por lo que veía, iba bien. A Eva le cambió el rostro-. Te doy las gracias, sí, tengo que dártelas. Por eso, te deseo una buenísima boda y, envíame una postal desde tu luna de miel-hizo ademán de irse.

-Entonces, ¿por qué quisiste besarme?

Aquella pregunta le pilló por sorpresa.

-¿De qué vas? Jamás intentaría besarte, mírate. Te vas a casar con el primero que han pillado tus padres, porque sino…-resopló y sonrió. Lo más duro de todo aquello no era la lágrima que se le acababa de escapar a Eva sino que, Bill se estaba creyendo sus propias mentiras. Estaba tan cegado en que nunca podría estar enamorado de ella que llegó a lastimarla pero bien.

-Eres un idiota, engreído y anormal-dijo entre dientes.

-¿Algo más?-dijo en una risa floja-. Si vas a escribirme eso, mejor no me envies ninguna postal, ¿de acuerdo? Pásatelo bien-se dio media vuelta sin aires de preocupación, estaba claro que le importaba poco la reacción de ella.

Nunca le había gustado llorar en público, pero se encontraba tan mal que no era capaz de ir corriendo y esconderse para llorar. Apoyándose en la pared, enterró su rostro en sus manos, sollozando; ¿cómo podía estar enamorada de alguien tan cruel? No, jamás lo había creído de ese modo; vale que se hubiera pasado pero, ¿llegar a este ese punto? Era superior a sus fuerzas…

Cogiendo su teléfono móvil marcó el número de Roberto, al segundo toque ya lo había cogido.

-Roberto, necesito que vengas ya a por mí.

-¿Qué? Eva ya voy mañana.

-Pero necesito que vengas ya-gritó-. Por favor-le suplicó.

-¿Qué te ocurre?-se preocupó.

-Te lo contaré si vienes ya.

-De acuerdo-ladeó-. Estaré allí lo más pronto posible.

-Gracias-colgó y acto seguido se secó lás lágrimas respirando hondo.

-¿Te encuentras bien?-Eva miró a su lado derecho de donde provenía la voz. Eva no se lo pensó y después de mirarle unos segundos se abalanzó hacia Frank. Éste puso los ojos en blanco pero supo de enseguida que algo no iba bien con ella y que lo que necesitaba era apoyo, por eso le devolvió el abrazo.

-Gracias-se apartó de él. Frank metió su mano en el bolsillo y sacó un pañuelo para ofrecérselo-. Lo necesitaba.

-¿Me puedes contar qué te pasa?

Eva miró dubitativa el atractivo rostro del profesor.

-Sí, pero aquí no.

-De acuerdo, vayamos a mi despacho-apoyó su mano en su espalda y empezaron a andar.

***

Bill no supo donde ir después de su discusión con Eva; no tenía ganas de calentarse la cabeza, lo que había echo estaba echo por más que se arrepienta, cosa que no la veía del todo cierto. Él dijo esas cosas, ¿por qué echarse atrás ahora? No le veía explicación, por lo tanto no se iría a arrepentir.

Miró su reloj y ya llegaba tarde a su última clase del jueves. Corrió por los pasillos, pero paró en seco en cuanto vio salir al profesor Frank con Eva del despacho de éste. Se escondió para espiarlos; Frank parecía consolarla. “¿Encima?” gritó, incrédulo en su fuero interno. No veía bien que se hiciera la víctima porque lo tenía bastante fácil para decir un NO. Resopló dándose media vuelta y olvidándolo todo, absolutamente todo.

***

-Gracias, profesor-murmuró Eva.

-A ti querida-cogió sus manos-. Verás como todo irá bien-le guiñó un ojo y Eva se fue dedicándole antes una mirada de agradecimiento por haberla escuchado esa hora.

Fue directa a la habitación, había pasado más de una hora desde que llamó a Roberto y no tardaría mucho en aparecer por aquí.

-Claire, menos mal que te piyo…-decía, baja de ánimos al entrar a su habitación.

-¿Lo habéis solucionado tú y Bill?-preguntaba dando vueltas por toda la habitación, buscaba algo.

-Que va-bajó la mirada.

-¿No?-gritó, parándose para observarla-. No te preocupes ya hablo yo con el…-siguió buscando-. Aquí estás-dio un salto cuando encontró su carpeta-. Ahora tengo que irme a clase.

-Me voy a México, Roberto está al llegar-dijo en un hilo de voz.

Claire entre abrió la boca y se sentó, sorprendida y confusa.

-¿No era mañana?

-Cuanto antes mejor-se sentó a su lado.

Claire la miró un segundo, pasó su brazo por encima de sus hombros y la abrazó fuertemente.

-Todo irá bien-le susurró.

Eva iba a decir algo pero la interrumpieron tocando a la puerta.

-Está abierta-gritó Claire.

Esperaron atentas para ver a quien entraba.

-Hola-esbozó una media sonrisa jugando con el picaporte.

-Prepararé mis cosas-dijo a la vez que se levantaba.

Claire miraba a Roberto como se dirigió a ayudar a quien sería su esposa a preparar las maletas para dirigirse a un nuevo futuro.

-¿Vendréis a verme?-se puso en pie, cruzándose de brazos.

Roberto miró a Eva antes de decir nada.

-Sí, claro. ¿Qué iría hacer sin ver a la canija?-bromeó.

-Por supuesto que sí-Eva dio un paso hacia ella-. Que me vaya a…-le costaba decir aquella palabra-… casar no quiere decir que no pueda venir a verte. Y tú tienes que pasar las vacaciones allí-sus ojos se humedecieron y al verla así, corrió a abrazarla.

-Te voy a echar tanto de menos…-la besó en la mejilla.

-Yo también-se separó un poco de ella y secó con su mano las lágrimas que le caían a su mejor amiga.

-Basta, no soporto las despedidas-cogió sus cosas y abrió la puerta-. Deseo que os vaya lo mejor posible-le dedicó una última mirada a su amiga y se marchó.

-¿Me vas a contar por qué nos vamos hoy?-Eva se quitó el rastro de lágrimas girándose para ver a Roberto que pedía una explicación y ella, se la iba a dar como le había dicho.

Capítulo 21.

Bill hizo caso a lo que le dijo Roberto, sin dejar la mirada perdida salió de la habitación echándole un último vistazo a Eva que dormía plácidamente. Cerró la puerta lentamente.

“¿Se va a casar?” casi gritó en su fuero interno.

Escuchó ruido y eso hizo que cayera en sí. Echó a andar hacia la fiesta de nuevo, pero solo para decirle a Claire que no quería quedarse más en la fiesta. Se encontraba… mal.

Pero aquello, no hizo falta. Claire se encontraba en el extremo del pasillo, iba sola y Bill pudo ver como se alegraba al verle.

-Bill-le abrazó-. ¿Cómo está Eva? Quería decirte que no tengo más ganas de fiesta, me siento mal por dejarla sola-hizo una mueca.

-Está con… Roberto.

-Oh-se sorprendió.

-¿Se va a casar con Eva?-preguntó sin pensar.

-¿Qué?-dijo en una risa nerviosa.

Claire sacudió la cabeza, haciéndole creer que no sabía nada de lo que estaba hablando. Su rostro se volvió serio al ver que Bill no la creía.

-Está bien. Sí, se van a casar-Bill respiró hondo-. Pero, ¿no hay ningún problema verdad?-Claire puso sus manos en el pecho de éste.

-¿Cómo?-la miró fijamente y se le encogió el corazón-. No, no claro que no hay ningún problema. Me alegro por ella-esbozó una media sonrisa-. Lo que pasa es que, no se quieren.

-Lo sé pero-se encogió de hombros-. Lo siento mucho por ella, he hablado incluso yo con sus padres y no hay nada que hacer, son duros de mollera-sacudió la cabeza-. Es mi mejor amiga y quiero verla feliz pero, ella me ha pedido que deje las cosas tal y como están. Dice que si sus padres finalmente se aman… ella puede hacerlo.

No supo porque, no supo porque sintió un nudo en la garganta al oír las últimas tres palabras. Eva, era libre de hacer lo que quisiera, a él no le importaba nada.

-Bueno-la voz de Claire le hizo regresar de sus pensamientos-. Me voy a la cama, me ha encantado la cena, la fiesta y estar contigo-se inclinó un poco y besó sus labios.

-Pienso lo mismo-se mordió su labio inferior-. Buenas noches-se separó de ella y la vio marchar.

Suspiró lentamente, quería irse ya a la cama; su mente estaba llena de pensamientos los cuales no entendía muy bien, ¿por qué sentía ese arranque de celos cada vez que pensaba en qué Eva no sería de otro hombre que no fuera Roberto? ¿Es qué estaba sintiendo otra cosa por ella?

No, claro que no. Sacudió la cabeza para quitarse esos pensamientos de la cabeza.

Finalmente llegó a su habitación y como esperaba, Tom aún no había llegado. Se desvistió y se metió enseguida en la cama, quería descansar. Seguramente que mañana lo vería todo de otra manera y disfrutaría de la compañía de Claire, sí, de Claire. Esbozó una pequeña sonrisa prepárandose para dormir. Apagó la lámpara y dejó caer su cabeza en la cómoda almohada.

-¡Bill!

-¿¡Qué!?-dio un salto de la cama que hizo que se pusiera en pie con el corazón en la garganta del susto que le había metido su hermano-. ¿¡Eres idiota!?-gritó mientras encendía la luz.

-¿Por qué te has ido tan pronto? Te estaba….buuuuscando por todos lados, queriiido.

-Borracho-murmuró.

-¿Borracho yo?-explotó a carcajadas. Fue mucho el esfuerzo y se inclinó para adelante; menos mal que estaba ahí la cama, sino, se come el suelo.

Bill enarcó una ceja cruzándose de brazos sonriendo.

-Quítate la ropa, no lo pienso hacer yo-le sacudió para despejarse un poco.

-Esssta bien-torpemente se desvestía-. Por cierto-levantó su dedo índice-, nunca creí que Eva podía llegar a ser tan divertida.

Al oír el nombre de Eva se puso tenso, ¿qué tal si le contaba a su hermano lo que le pasa? Después de todo, siempre y lo que es siempre se han contando todo.

-Tom… ¿qué harías si… piensas en otra persona cómo-no sabía como preguntárselo-, algo más que una… amiga?

Tom se le quedó mirando fijamente mientras se despejaba de su camiseta. Bill pensó en que si había echo bien en decírselo en su estado.

-Te voy a decir una cosa y quiero que se te quede muy claro, si te gusta Eva-Bill puso los ojos en blanco-, y tú no lo quieres, pasa de ella completamente. Aunque me da mucha pena por ella puesto que, me cae… estupendo-lo dijo con gran énfasis-. Aunque no te lo creas, me está pasando lo mismo-después de eso, cayó dormido en décimas de segundo. Bill se extrañó en lo último que dijo, pero conociéndole…

“Sabias palabras para estar borracho” pensó a la vez que asentía con la cabeza.

Se levantó y con una manta tapó a su hermano, no tenía ganas de cogerlo y arroparlo como es debido, que no se hubiera quedado dormido…

“Pasar de Eva” aquellas palabras de su hermano resonaban constantemente en la cabeza de Bill hasta que quedó completamente dormido.

***

-¿Cómo está la nueva Beyoncé en versión mexicana?

Al abrir los ojos torpemente, con una mano en la cabeza, vio que su amiga se tomaba una taza de lo que parecía café frente suya. La luz resplandeciente del sol casi la deja ciega.

-¿Qué…?-quiso incorporarse-. ¡DIOS! ¿Anoche me pasó un tren por encima o qué?-se quejó.

-Un tren no, pero unos cuantos vasos de Ron…creo que sí.

-Dios-tapó su cara con sus manos-, es culpa tuya.

-¿Mia?-preguntó incrédula.

-Si no te hubieras quedado con Bill no hubiera bebido.
-Serás pet…-se mordió la lengua-. Deberías estar orgullosa, ahora todo el campus habla de ti. ¡Fuiste la reina de la fiesta!

-Oh no, no me lo recuerdes-hizo una mueca-. Hice el ridículo-murmuró con una sonrisa.

-Estuviste genial, sí. Te lo pasaste en grande, ¿a qué si?-Eva asintió y rieron.

-Ay no, no te rías tan fuerte-se quejó-. ¿Por qué no me das agua? Tengo la boca sequísima.

Claire se levantó y se dirigió hacia su mininevera para sacar de ahí una botella de agua mineral.

-Ten-se la lanzó y ella la cogió al vuelo.

Mientras bebía quiso recordar todo lo que hizo la noche anterior y solo le venían recuerdos vagos… Tom dándole una bebida, Gustav, Georg, Tom dándole otra bebida, la mesa, el baile, Bill, Roberto…

-¿Bill y Roberto estuvieron conmigo?-preguntó y después tosió, le faltó poco para atragantarse.

-Roberto se fue hace unas horas, se quedó preocupado por ti y ya ha cogido el tren para ver a tus padres.

-¿Y Bill?

-Bill fue quien te trajo, más mono-y sacó la lengua.

-Sí, que bonito… detalle-sonrió para sí y sus ojos se iluminaron.

-Hablando de Bill-fue corriendo hacía ella para apoyarse en sus rodillas-. Estoy saliendo con él.

-¿Qué?-dejó caer en la botella el agua que intentaba tragarse.

-Bueno, saliendo no pero… ¡nos besamos!-el rostro de Claire era igual a felicidad; seguro que si buscas la palabra felicidad en el diccionario, sale Claire-. Y estoy, tan feliz…

El rostro de Eva no se parecía en nada a como estaba su corazón; mientras fingía una sonrisa alegrándose por su amiga, su corazón se partía en dos.

-Que… bien-asentía con la cabeza-. Me alegro… por ti. De verás. ¡Genial! Todos… contentos.

-Sí-la abrazó fuertemente-, gracias por todo.

Ahora que Claire no la veía, se le escapó una lágrima que en un acto reflejo, su mano izquierda la quitó para que no cayera.

-No tienes, porque…-se separó.

-Bueno, voy a ir a ver que tal está. ¿Te importa qué te deje sola un momento?

-No, para nada-sacudió la cabeza lentamente ya que si lo hacía rápido la cabeza le explotaría.

Dejó de fingir la sonrisa en cuanto su amiga desapareció de la estancia. Bajó la mirada y esta vez si que no pudo retener todas las lágrimas que le caían. Tenía que reconocerlo, estaba llorando por él, por el único chico al que ha querido de verdad. Le quería, quería estar con él, deseaba que le diera plantón a su amiga para ir a rescatarla y así no casarse con Roberto, pero eso, solo pasa en los cuentos de hada y ella estaba en la absurda realidad. Con dolor de cabeza, bebiendo sin parar para saciar su sed y reponer las lágrimas que le caían.

***

-Hola-murmuró Claire cuando Bill abrió la puerta de su habitación.

-Claire-dijo en un suspiro.

-Te he traído café-le enseñó dos vasos de plástico-, espero que te guste este.

-Viniendo de ti, seguro-lo cogió y la hizo entrar dándole un beso en los labios-. Perdona… esta vista-miraron hacia el frente y Tom dormía a pierna suelta.

-Tranquilo-rió-. Eva estaba igual hace unos minutos.

“Eva” pensó en su fuero interno.

-¿Qué tal si nos vamos fuera? Hace un día estupendo-dijo cogiendo su chaqueta.

-Sí, claro-hizo ademán de irse siguiendo a Bill pero se quedó parada viendo a Tom que dormía plácidamente sin saber que ella estaba allí.

Sin querer Claire recordó lo que le había pasado con Tom la noche anterior.

Después de despedir a Bill, muy contenta ella, se encontró a Tom sentado en el suelo, solo.

-Tom, ¿estás bien?-preguntó preocupada mientras se acercaba a él.

-Claire-se puso en pie enseguida-, sí. Solo, estaba descansando-se incorporó y tuvo que apoyarse en la pared.

-¿Quieres qué te acompañe a tú habitación?

-No hace falta, puedo… yo solito-sus piernas le fallaron y Claire lo agarró quedándose muy cerca de su cara-. ¿Sabes qué me gustas mucho?-confesó y esto piyó por sorpresa a la chica.

-Estás borracho-murmuró con una sonrisa. En el fondo le gustó escuchar aquello, por eso, no se apartó cuando…

-Claire-la voz de Bill hizo que no recordara más.

-Sí, ya voy-se fue no sin antes echarle un vistazo más a quien dormía.

***

Eva paró de llorar; llorar por un hombre que no conocía sus sentimientos le parecía una auténtica estupidez. Sin embargo, le seguía doliendo; y más darse cuenta de lo que sentía por él tan tarde. Después de todo el odio, después de tantas cosas… le quería.

Dejó de pensar en eso en cuanto escucho la sintonía de su móvil; era Roberto.

-Hey, hola-dijo con desgana.

-Eva, ¿qué tal has amanecido?

-Estupendo. Gracias, por todo.

-No hay de qué, bueno, tendrías que darle las gracias a Bill, estaba cuidando muy bien de ti-notó sarcasmo en su voz. Frunció el ceño.

-¿A qué te refieres?
-Claro, tú no te acordarás. Verás, cuando te vi estabas con él muy cerca de su boca…

-¿Cómo dices?-gritó, sorprendida.

-Sí vamos, que quería besarte.

-Ya, te he entendido-no pudo evitar sonreír, aquello le gustó muchísimo.

-Pero Eva, no te gustará, ¿verdad?

-¿Qué? No, no. Claro que no-mintió.

-No es que me importe, la verdad sí me importa. Después de todo voy a ser tú marido-le dio un vuelco el corazón-. Y era de eso de lo que te quería hablar.

-Ya… ¿hay fecha?-se le entrecortó la voz.

-Sí-dijo tras una pausa-. Este fin de semana, tus padres te llamarán dentro de nada, se van mañana mismo a preparar las cosas.

-Oh-pudo decir-. Y tú…¿qué vas hacer?

-Me quedaré en tú casa, el viernes iré a por ti.

Eva suspiró.

-¿Estás bien?

-Sí solo que-comenzó a llorar silenciosamente-, no me lo esperaba tan temprano. Solo teníamos once años cuando nos lo dijeron y lo veía muy lejano, tenía la esperanza de que no pasara, de que ocurriera algo que…-se le vino a la mente la imagen de Bill-…alguien lo impidiera.

-Yo también-dijo en un suspiro-. Tengo que dejarte. Todo irá bien.

-Sí-colgó quedándose aún con el teléfono pegado en la oreja.

Detestaba su vida, pero lo que le acababa de decirle Roberto era una pequeña luz en una habitación llena de oscuridad. A lo mejor, hay una posibilidad ya que, nada es imposible.

Capítulo 20.

A fuera esperando a que Bill pagase como él había dicho, Eva se agachó para ponerse bien su zapato que por cierto, le encantaba.

Desvió un momento la mirada y cuando vio que Tom y Claire hablaban la mar de bien puso los ojos en blanco; se incorporó con una sonrisa en su rostro.

No quiso interrumpir aquello, sabía que los dos estarían bien. Se cruzó de brazos a esperar; dio una vuelta en sí y volvió para mirar por la vitrina del restaurante en el que tan solo unos minutos atrás, acababa de salir.

Pudo reconocer a la pareja de ancianos que muy amablemente les saludaron nada más entrar; también vio a varios jóvenes que reían y en el mostrador, más guapo que nunca, Bill. No pudo evitar sonreír, aquella noche Bill iba realmente guapo, nunca lo había visto así. Ah, bueno, sí. En su sueño.

Sacudió la cabeza para olvidarse de aquel recuerdo, aquel recuerdo que tanto le gustó pero, que tan solo significaba una cosa que no podía permitir.

-¿Nos vamos?-dio un respingo al oír la voz del chico en el que estaba pensando tan cerca. Le devolvió su alegre sonrisa.

-Vamos-caminaron para recoger a los otros.

Bill volvió al lado de Claire, coqueto, y ésta enseguida volvió a entrelazar su brazo con el de chico para seguir el camino los dos juntos. Mientras tanto, Eva esperó a Tom que con cara de disgusto miraba a Claire y a su hermano.

-Venga Tom, ¿te cuento un chiste? Seguro que te ríes, es muy malo-murmuró.

-Pruébame, yo soy el rey de los chistes malos-sonrió divertido.

-Vale, esto eran dos hombres caminando y se cayó el del medio-Eva empezó a reírse sola esperando a que Tom la acompañara pero no obutvo tal cosa y paró de reír enseguida.

-Lo siento, a ti no te gana nadie-rió y Eva le dio un pequeño golpe.

-Al menos te he animado.

-¿Quien ha dicho que estuviera mal?-se encogió de hombros.

-Vamos, me vas a decir que no te ha molestado que tú hermano te interrumpiera.

Tom calló en silencio.

-Bah, mejor pasar del tema-sacó la lengua.

-Como quieras-le sonrió.

Después de quince minutos, ya estaban parados enfrente de la facultad de ingeniería y por lo que parecía desde fuera, era una buenísima fiesta. A fuera, habían unos cuantos que necesitaban del aire, no se estaban aburriendo demasiado.

A la vez que entraban veían como cada uno se tomaba la fiesta como querían; unos bebían, otros bailaban, otros hacían ambas cosas y otros, se traspasaban saliva.

Aquello era muy grande, la música sonaba por cada rincón y ninguno estaba aburrido. Cerca de la terraza había un sillón y éstos se sentaron allí antes de que se lo quitaran.

-Esto, voy a buscar a Georg y a Gustav-Tom tuvo que alzar un poco la voz para decírselo a Eva ya que su hermano y Claire estaban muy entretenidos hablando-. ¿Quieres que te deje la chaqueta?

-Sí-se la quitó y se la pasó-, gracias.

Mientras veía como se marchaba Tom, se colocó bien su vestido y miró a su alrededor, no pudo evitar bailar un poquito desde su asiento, aquella música llamaba a todos a bailar.

-¡Eh! Guapísima, ¿qué haces aquí sola?

Un chico de no más de 20 años se le acercó con un tufo bastante grande a alcohol, Eva se apartó empujándolo. Iba a hablar con Claire, para decirle que si por favor la acompañaba algún lugar para no estar sola pero, la vio tan entretenida que decidió irse solita. Bufó y se levantó.

-¿Habéis visto a Tom?-preguntaba a todo aquel que creía que le conocía y casi todos le decían que no mientras que otros, le tiraban los trastos aprovechando que se había acercado.

-¡Gustav!-gritó cuando lo reconoció entre la multitud en el piso de arriba. Apartó una barra de personas y por fin lo alcanzó.

-Eva-gritó sorprendido-. ¿Qué tal?-y la abrazó.

-Muy bien, como tú que estás…-dijo entre dientes-. ¿Has visto a Tom?-enarcó una ceja.

-Emm-empezó a señalar para todos lados y acto seguido se llevó su vaso a la boca-. Estaba por aquí hace un segundo, te lo juro.

-Te creo, bueno, voy a buscarle.

-Eh, ¿te tomas algo conmigo?

-Sí, emm, cuando vuelva a pasar por aquí-decía mientras se iba.

Subió más escaleras y bajó en seguida cuando se dio cuenta que aquello servía de hostal.

-¿Eva?

-Tom-bajó rápido hacía él.

-¿Qué haces bajando de ahí? ¿Algún ligue?-le sonría pícaro mientras le daba con el codo.

-Que va. Te estaba buscando ya que me has dejado sola ahí con… los tórtolos-suspiró.

-Has venido al tipo adecuado para pasártelo en grande, acompáñame-le hizo un gesto con la cabeza para que le siguiera. Pararon enfrente de una mesa llena de vasos y bebidas, no pudo darse cuenta de lo que estaba echando Tom pero seguro que agua no era-. Aquí tienes.

-¿Qué es?-lo cogió.

-Ice tea-Eva enarcó una ceja-. Es cierto, pruébalo y verás.

Primero lo olió y después lo saboreó un poco, que sabor tan dulce y tan rico para su paladar. Tom sonrió satisfecho.

Mientras tanto en el piso de abajo, en el sillón cerca de la terraza…

-Oye, ¿dónde están estos?-preguntó Claire al darse cuenta que estaban solos.

-Ni idea-se encogió de hombros.

-Bill-sonrió-. ¿Por qué no nos vamos a un lugar más tranquilo?-le señaló a la terraza.

Éste le devolvió la sonrisa levántandose y ofreciéndole la mano para que pudiera ponerse en pie. Abrieron la puerta de cristal y salieron a la calle.

-Uy, que frío-dijo ella abrazándose.

-Ten-se quitó su chaqueta y se la colocó en sus hombros.

-Gracias-bajó la mirada.

A pesar de que se estaba muriendo del frío, no le importaba porque al menos ella iba a estar bien; aquella noche estaba llendo sobre ruedas, todo iba perfecto con la chica de sus ojos.

***

-¿Seguro qué quieres otro?

-Sí, quiero otro ice tea-Eva estalló a carcajadas.

-Como quieras-se encogió de hombros y le volvió a servir el “ice tea”.

Eva se lo estaba pasando en grande, tanto que no sabía cuantos “ice tea” se estaba bebiendo y le estaba afectando, lo veía casi todo regular y reía por todo. Es más, bailaba con todos.

-Que pelotazo lleva la chica-le comentaba Georg a Tom.

-Déjala, se lo está pasando bien-y se dirigió hacia ella-. ¡Eva! Cuenta el chiste que me has contado-Georg sacudió la cabeza y se acercó a ellos.

-¡Oh sí, sí!-los de la estancia de arriba se lo estaban pasando genial con ella, se los había ganado a todos-. Esto eran…shh callaros que lo cuento-rió y todos la acompañaron-. Esto eran dos hombres…y se cayó…el del medio-no lo contó de un tirón porque la risa se lo impedía.

A Tom le seguía pareciendo un chiste malísimo pero aún así, rió como nunca.

-Eva, vamos abajo que es donde está todo lo bueno-un chico desconocido que acababa de conocer la llevó hacía el primer piso.

-De acuerdo, de acuerdo. ¡Vamos todos!-y todos la siguieron.

-Ven Eva-cuando ya estaban abajo Gustav la cogió del brazo y se la llevó hacia una gran mesa-. Vamos a bailar se ha dicho-la ayudó a subirse.

-Tranquilo, yo te enseño.

Casi todos los de la estancia corrieron a rodear la mesa, Eva era la anfitriona y todos estaban con ella. Como Gustav le había pedido dejó llevarse por la canción que estaba sonando ahora mismo: Single ladies.

Como nadie se ha perdido este baile, Eva con su estado, no dudó en hacer un intento fallido de Beyoncé y le salió la mar de divertido y Gustav que estaba a su lado la imitó y así, sucesivamente.

***

-¿Sabes una cosa Bill?-Claire se acercaba a él sin apartar la sonrisa de su cara-. Me gustas mucho-le susurró en su oído.

A Bill se le encendieron las mejillas y corrió a buscar sus labios. Cuando le faltaba nada para que se rozaran, desvió la mirada hacia dentro y desde ahí, se veía claramente a Eva, ¿bailando sobre una mesa con Gustav?

-¿Eva?-frunció el ceño.

-¿Eva?-repitió incrédula.

-Mírala-dijo en una carcajada.

-Díos mío-hizo lo mismo y corrieron para ir a verla.

-¿Qué hace?-Bill corrió donde su hermano y su amigo Georg que les aplaudían sin dejar de reír.

-Están en una fiesta, ¿qué querías?

-¡Olé Eva!-empezó a gritar su amiga bailando.

Bill puso los ojos en blanco cuando vio a todas esas personas bailar como ella y se dejó llevar. Se acercó a la multitud y consiguió llegar a la primera fila.

-¡Uououo!-aplaudió.

Eva reconoció esa angelical voz y lo buscó con la mirada como pudo.

-¡Bill! Vamos sube-le tendió una mano.

-¿Qué?-le cambió el rostro y miró a todos lados y varios chicos y chicas le animaron para que subiera-. ¿Qué puedo perder?-murmuró y cogiendo la mano de Eva subió a la mesa.

Miró a Eva que le enseñaba unos pasos y éste la imitó, antes le hubiera dado muchísima vergüenza pero ahora, con ella, nada de nada. Desde allí arriba vio a Claire que le aplaudía riéndose a carcajadas como su hermano, Georg y Gustav también que éste último se acababa de bajar. Estaría mareado.

Cuando le estaba pillando el tranquillo, desvió la mirada hacia su compañera de baile y veía como se acercaba al filo de la mesa, pero llegó tarde.

-Eva-gritó cuando calló al suelo y no la vio.

Los que estaban por ese lado se quedaron mirando hacia abajo y todos en silencio.

-¡Estoy viva!-gritó levantándose de un salto a la vez que levantaba su brazo. Volvió la fiesta.

Bill rió y se bajó de la mesa por donde estaba ella.

-¿Qué tal estas Beyoncé?-bromeó.

-Si te digo la verdad…-dejó la mirada perdida y no se estaba quieta en un mismo sitio-…algo mareada.

-¡Eva!-Claire corrió a abrazarla-. ¿Por qué no conocía este lado de ti?-rió.

-No sabes todo, querida.

-Está mareada-le dijo Bill-. La llevaré a tú habitación.

-Te acompaño-se ofreció.

-No hace falta, quédate. Ahora vuelvo. ¡Tom!-gritó para que puediera escucharle entre tanto ruido y a pesar de su estado se percató-. Necesito la chaqueta de Eva.

-Ahora mismo jefe.

-Claire-una chica se acercó.

-Sylvia. ¿Qué tal?

-Muy bien, oye tú amiga es toda una crack-rieron-. ¿Te vienes?

-Bueno…-miró a Bill.

-Vete, si yo ahora vengo.

-Gracias-le sonrió dándole su chaqueta. Hizo ademán de irse. Le cogió de un brazo y sin esperárselo, juntó sus labios con los de él-. Te espero aquí-le susurró antes de darse media vuelta.

Bill quedó embobado viéndola marchar.

-Vaya-Eva se apoyó en su hombro-. Que mujer tienes…

-Calla anda-rió.

***

Bill tenía que ir sujetándola cada dos por tres sino, se tragaba el suelo.

-Veo que te has dado una buena fiesta, ¿eh?

-¿Sabías que tú hermano me ha dado ice tea? Pero yo sé que es mentira, no se lo digas. Shhh-le costaba hablar bien y Bill reía.

Solo le quedaban girar la esquina y ya estarían en la habitación de Eva.

-Un momento Bill, necesito….sentarme-se dirigió hacia el alfeizar y se sentó apoyando la cabeza en la pared.

-Solo quedan unos pasos y estarás con el señor Morfeo.

-Que se espere, cuando deje de menearse esto vamos.

-Muy bien-sonrió y se sentó frente suya.

Quedaron en silencio.

-¿Te lo has pasado bien esta noche?-sacó conversación para que no se durmiera que la veía venir.

-Sssí. Pero creo que no tanto como tú-sonrió pícara. Dejó de apoyarse en la pared y se acercó más a él-. Y todo gracias a mí-se señaló.

-¿Qué dices? Tú no has echo nada-reía.

-¿Cómo que no?-se hizo la ofendida luchando por mantener los ojos abiertos-. Ha sido todo gracias a mí-se levantó pero sus piernas le fallaron y calló encime de Bill.

-Cuidado-le susurró.

Eva se quedó justamente acunada en sus brazos, sus miradas se encontraron y no pudieron evitar dejarlas así por unos segundos, bastante largos…

Fue cuando Bill, sin pensarlo, acercaba sus labios lentamente hacía los suyos, estaban demasiado cerca y solo faltaba un poquito para…

-¿Eva?-Bill se asustó al volver en sí al haber escuchado el nombre de ella salir de los labios de Roberto que se acercaba extrañado.

Como se asustó, el acto reflejo que tuvo fue ponerse en pie sin acordarse que Eva estaba encima suya y calló al suelo.

-Auch-se quejó.

Roberto fue corriendo y Bill se agachó para cogerla.

-Lo siento-se disculpaba.

-¿Que ha pasado?

-Hemos ido a una fiesta…-paró al ver que el chico la cogía como una caja vacía de la fuerza que tenía-… y bueno, se tomó la fiesta por su mano.

-Ya veo-sonrió.

-La llevaba a su habitación pero…cayó encima mía porque…estaba mareada-intentaba explicar.

-Voy a llevarla yo.

Roberto empezó a andar y Bill le siguió.

-¿Qué haces aquí tan tarde?-preguntó el gemelo.

-Venía a verla, me dijo que tenía planes pero no sabía que eran estos. Se merece esto después de lo que está pasando. ¿Puedes abrir la puerta?

-Oh, sí. Claro-con dificultad metió la llave que le sacó hace un par de minutos de la chaqueta de Eva.

Roberto entró y Bill se quedó en la puerta de pie pensando en lo que le acababa de decir.

-¿Qué está pasando?-se atrevió a preguntar.

-Bueno…-le quitaba la chaqueta y los tacones para después arroparla-. Ya sabes, la boda-se puso a su nivel.

-¿Boda?-dijo en un grito ahogado.

-Mierda-maldijo entre dientes cerrando los ojos-. ¿Sabes qué? Tienes razón, es muy tarde-hizo ademán de irse pero Bill lo retuvo.

-En mí puedes confiar.

-De acuerdo-suspiró-. Pero todo te lo ha dicho Claire-miró a Eva que por mucho que una bomba cayese no se iría a despertar-. Eva y yo nos vamos a casar.

-¿Cómo dices?-gritó dejando la boca abierta-. ¿Por qué? ¿Tanto os queréis?

-Ese es el problema, ninguno de los dos nos queremos-Bill no entendía-. A Eva la quiero demasiado, haría cualquier cosa por ella pero, la quiero como mi mejor amiga que ha sido siempre. Igual que yo para ella.

-¿Entonces…?-arqueó su ceja.

-Nuestros padres prepararon la boda cuando nosotros solamente éramos un feto-continuó-, ellos se casaron así; los abuelos de ella eligieron con quien se irían a casar sus hijos, igual que los míos.

-Bueno y-dijo tras una pausa-, ¿vuestros padres saben qué vivimos en el S.XXI?

-Lo sé-rió entre dientes-. Eva se lo ha intentado explicar y yo la he ayudado, pero aquí me ves-reprimió un suspiro.

Bill quedó pensativo mirándola, no se creía que iría a pertenecer a un hombre para siempre.

-Creo que sera mejor que te vayas, me quedaré con ella.

-Por supuesto, que descanséis… los dos.

viernes, 26 de marzo de 2010

Capítulo 19.

-¡Hey! ¿Cómo os ha ido a ti y a Eva?-preguntó interesado Tom cuando vio a su hermano entrar a la habitación.
-Bien-se sentó en su cama y se encogió de hombros-, era todo una mentira del profesor Arnold-Tom abrió la boca y los ojos-, resulta que le tenía envidia a Frank porque es… alguien como tú-Tom no pudo evitar sonreír-, incluso Eva se ha liado con él-murmuró pero él lo escuchó difícilmente pero perfectamente.
-¡No me digas!-dijo en una carcajada sin cerrar su boca de la sorpresa.
-Sí te digo, sí-arqueó sus cejas-. Oye, ¿sabías que al parecer Eva tiene novio?
-Me alegro por ella-se alegró-. ¿Quién es?
-Debe de ser de su país, no se.
-Entonces, ¿por qué debo ir mañana a la cena?-frunció el ceño.
-Hasta que no te digan nada tú vienes, ¿vale?-le exigió.
-De acuerdo, de acuerdo-subió sus brazos en son de paz.

-No pensé que iba a ser tan pronto-decía Eva sin dejar de mirar el suelo.
-Eva-susurró Roberto cogiéndole de la mano-. No te preocupes, sabíamos que pasaría tarde o temprano.
-Ya pero, ¿no te jode?-lo miró fijamente a los ojos.
Roberto iba a contestar pero, fue interrumpido por el sonido de la puerta. Claire entraba y al ver a aquel chico allí, dejó sus libros en su escritorio y se avalanzó hacía él llena de alegría.
-Roberto…-le besó en la mejilla. Se tuvo que poner de puntillas ya que aquel chico le sacaba unos cuantos centímetros de más.
-¿Cómo estás canija?-le revolvió el pelo.
-Sabes que estoy muy cansada de que me llames así-se cruzó de brazos, fingiendo estar molesta. Rieron-. No te esperaba tan pronto-desvió la mirada para encontrarse con la de su amiga que no mostraba tal felicidad-. ¿Cuándo…-no terminó la frase pero sus compañeros la entendieron.
-Dentro de dos semanas-dijo Eva, fingiendo una sonrisa.
-Está bien. Yo iré con vosotros.
-No-saltó rápidamente su amiga. Roberto y ella pusieron los ojos en blanco, observándola-. No quiero que vengas, no quiero que nadie se entere, ¿de acuerdo?-miró primero a ella y después a él esperando a que la comprendieran.
-Pero Eva…
-Si es lo que quiera ella…-le interrumpió el chico.
-De acuerdo-dijo en un suspiro-. Sabes que te deseo lo mejor-la abrazó y le dio un beso muy fuerte en la mejilla.
-Gracias-le devolvió el abrazo.
-Oye y, ¿mañanta entonces qué?-las dos miraron a Roberto.
-Ah, si habéis quedado no pasa nada. Me quedaré en el hotel así descanso para el domigo que me voy a Magdeburg.
-¿Magdeburg?-frunció el ceño Claire.
-A preparar las cosas-le explicó y ella asintió con la cabeza-. Va siendo hora de que me vaya-dijo jugando con su guante.
-¿Quieres qué te acompañe?-se ofreció Eva.
-No te preocupes-sacudió la cabeza agachándose para coger su equipaje-. Ya vendré a verte-asintió con la cabeza.
Roberto se acercó a ella, no sabía si darle un beso en sus labios o en su mejilla y aquello parecía un baile; Claire aguantó su risa. Finalmente se lo dieron en la mejilla.
-Hasta pronto-se despidió de Claire antes de abrir la puerta.
-Adiós-levantó su mano para despedirse.
Eva bufó y se tiró a la primera cama tapando su rostro con sus manos.
-¿Cómo le llevas?-preguntó su amiga, sentándose a su lado.
-Fatal-dijo aún con el rostro tapado-. ¿Sabes lo qué necesito?-dijo poco después de quitarse las manos.
-¿Qué?
-La fiesta de mañana, necesito una muy buena fiesta. Ojalá se me olvide todo.
-Verás como sí-la abrazó fuertemente.
De pronto, se acordó de algo que había ocurrido la noche anterior; Eva ya estaba dormida pero Claire aún no, ya que tenía que hacer un trabajo para el día siguiente.
Ya le quedaba poco para terminar, estaba deseando irse a la cama, su boca ya le dolía de tanto abrirla y cerrarla. Fue cuando oyó que su compañera comenzaba a moverse mucho en la cama. Claire se giró para verla, a lo mejor tendría alguna pesadilla pero al ver su cara con una pequeña sonrisa en su rostro se despreocupó, es más, se levantó y se acercó a ella para jugar un poco.
-Eva-susurró a su oído.
-¿En serio quieres ir?-murmuró.
Claire se puso su mano en la boca para no estallar a carcajadas, jamás había visto a su amiga hablar en sueños en tantos años que la conoce. Esto iba a ser divertido.
-Contigo a cualquier sitio, ¿quieres?
Eva se movió de nuevo y Claire se levantó para ir a su sitio por si acababa despertándose, pero solo se puso de lado.
-Si que quiero-suspiró-, donde quieras Bill.
-¿Bill?-se le scapo demasiado fuerte y se tapó la boca.
¿Un sueño sin más o, un sueño con Laguna fin?
Claire volvió del recuerdo, se separó de su amiga y le preguntó:
-Oye, a ti…no te gustará Bill, ¿verdad?
-¿Cómo dices?-dijo en un grito avocado poniéndose de pie-. Para nada, ¿por qué lo dices?
-Quería saberlo. Lo siento-agachó la cabeza y sonrió-. Bueno pues quiero que me digas que te parece que salga con él, porque hasta hace poco os llevábais fatal.
-Ah pues…-se sentó a su lado-, cuando le conocí era como ahora lo que pasa que como estábamos picados había olvidado esa parte suya. Es muy divertido, te hacer reír con nada-sonrió-, es inteligente, bueno cuando quiere-rieron. De pronto, Eva calló. Estaba sintiendo un palpitar más fuerte cuando decía esas cosas-. La verdad es que… es muy bueno para ti. Te lo recomiendo-y le guiñó un ojo.

Lo que quedaba del viernes pasó muy rápido, y el comienzo del sábado; aún más.
Los gemelos se preparaban para su cita, al menos la de Bill que no borraba aquella sonrisa de oreja a oreja ni loco, simplemente no podía.
Aquello era una ocasión muy especial y no iba a ir como su hermano que iba siempre con las ropas dos tallas más grandes; Bill se puso sus mejores trapos y se maquilló lo mejor que pudo. Tal y como era él.
-¿Podemos irnos ya? Vamos a llegar tarde-le exigía Bill a su hermano que estaba reostato viendo la tele. Bill caminaba por toda la habitación, inquieto.
-Bill falta media hora, ¿puedes tranquilizarte?
-Vale-se sentó y su pierna derecha comenzó a temblarle-. ¿Tienes el reloj bien?
-¡Bill!-chasqueó la lengua.
Tras unos minutos que le parecieron eternos, Tom apagó el televisor y Bill en milésimas de segundo estaba en pie; su hermano puso los ojos en blanco pero supuso que debería ser algo normal, por lo menos en él.
-Y recuerda, sé amable con Eva.
-¿Por qué no iba a serlo?-Tom se paró en seco alzando sus brazos.
-Oh, cierto. Que era yo el que me llevaba mal con ella. Olvida lo que te he dicho-y le hizo un gesto para seguir andando.
-¿A qué hora saldremos de la cena? Es para envíarle un mensaje a estos para que nos esperen en la fiesta.
-Pienso que sobre las once estaremos, ¿no?
-Pienso igual que tú.
-Aquí estamos-pararon frente a la puerta de la habitación de las chicas.
Bill estaba bastante nervioso, respiró hondo, se colocó bien su chaqueta y tocó la puerta.
-Ya salimos-preconscio tras la puerta la voz de quien esta noche cenaría con él: Claire.
Bill miró de reojo a su hermano que arqueó sus cejas. No comentaron nada.
-¡Hey!-Claire salió con una gran sonrisa en su rostro.
-Hola-Bill le devolvió la misma sonrisa.
Claire desvió la mirada y miró a Tom.
-Que tal-dijo sin ganas.
-Vaya-le miró de arriba abajo, llevaba un vestido negro de tirantes finos por encima de las rodillas, le encantó-. Estás… guapísima.
-Muchísimas gracias-inclinó su cabeza.
-¿No pasaras frío?-se preocupó y aquello le gustó.
-Eva trae las chaqueta. Eva, ¿estás?-echó su cabeza para dentro de la habitación.
-Un momento-se yoyo por ahí.
-Hola, ¿cómo váis?-la alegre de Eva apareció tras de su amiga con dos chaquetas en sus manos. La más clara se la pasó a su amiga.
-Hola-dijo Tom esta vez con un poco más de entusiasmo, Eva le caía bastante bien.
-Hola-pudo decir Bill. Puso los ojos en blanco, nunca había visto a Eva tan guapa con aquel vestido azul de palabra de honor, al igual que el de Claire le llegaba por encima de las rodillas.
-¿Preparados?-Eva estaba hiperactiva, aquella noche iba a ser un desfase, quería divertirse y nadie se lo iba a impedir. Por eso, fue la primera en salir del campus-. ¿A dónde nos lleváis?-se dio la vuelta.
-¿Por qué no te esperas y vamos juntos?-reía su amiga.
-Cierto. Lo siento es que, la noche es joven y…-reía. Se colocó al lado de Tom que estaba en su mundo mientras que Claire y Bill iban bien juntos.
-¿Te importa si…?-se entrelazó su brazo con el de Bill-. Es que, tengo frío-sonrió.
-Para nada, si quieres, te dejo mi chaqueta. No me importaría-sonrió y Claire sacudió la cabeza.
Detrás de ellos viendo aquella escena estaban Eva y Tom y Tom les hizo burlas desde atrás haciendo que Eva se riera.
-¿Todavía…?-murmuró ella muy bajito para que aquellos dos no se diesen cuenta, aunque tampoco lo harían.
Tom pilló la pregunta aunque ésta no lo hubiera terminado, pensó un momento en si podía confiar en ella y, ¿por qué no hacerlo? Él asintió con la cabeza.
-¿No crees qué será mejor decírselo a tú hermano?-sugirió.
-No, quiero dejarlo así. Tengo la certeza de que se me pasará, sobre todo esta noche-sonrió pícaro y Eva le dio un pequeño empujón.
Solamente andaron un par de metros más; pararon enfrente de la pizzeria Bella Ragazza, Bill decidió llevarlas allí ya que desde su habitación se veía su gran letrero de luces y le parecía un sitio acojedor cuando pasaron por delante la vez que vino su madre y su marido.
-¿Os gusta?-preguntó el menor de los gemelos abriendo la puerta para que las damas pasasen.
Ellas asintieron con la cabeza y le sonrieron, a los dos.
-Por aquí-las condujo Bill a la mesa del medio que estaba vacía-. Permíteme-Bill corrió antes de que se sentara Claire y le sacó la silla para que pudiera sentarse.
-Gracias.
Tom y Eva ya estaban sentados, a Eva no le hacía falta que le hicieran eso, por eso se miraron de reojo y rieron a lo que Claire y Bill no se dieron cuenta.
-Buona sera-se acercó una camarero con una espléndida sonrisa-. ¿Qué desean de beber?

Al cabo de media hora ya estaban servidos; cuatro pizzas y cuatro coca colas. Durante el tiempo en el que tardaban en traérselo, hablaron de poca cosa, comentaron el incidente que Bill y Eva tuvieron el día anterior y a Eva no le dio vergüenza explicarle entre risas lo que le había sucedido con el profesor Frank.
-En serio Claire, besa muy bien-rieron todos.
-Fue divertido, tendríais que haberme visto mi cara. Nunca pensé que iba acabar en un armario viendote así-seguían riendo. Lo estaban pasando bien.
-Me hubiera encantado estar presente-comentó Claire y Tom la señaló asintiendo.
-A mi también.
-Por cierto-se acordó Bill-. ¿Dónde te has dejado a Roberto?-y acto seguido se llevó un trozo de pizza a la boca.
Eva miró por el rabillo del ojo a su amiga que hizo lo mismo que Bill mientras que él y su hermano, esperaban atentos la respuesta de ésta.
-Emm, está en el hotel-se llevó su refresco a la boca-. Sí, quería descansar-sonrió entre dientes.
-Mmm, bueno, todos estamos en un mar de dudas, al menos yo-rió-. Es… ¿es tú novio?
-¿Mi novio?-repitió ella ladeando la cabeza-. Somos muy, buenos amigos, nada más. Nos conocemos desde enanos, incluso Claire lo conoce-la señaló y Bill la miró.
-Es verdad, muy buen chico.
-Sí, lo parece-apuntó.
Algo incómoda y para evitar que Bill le volviera a sacar el tema de de Roberto, cambió ella de tema.
-¿Habéis terminado ya? Es que, tengo ganas de fiesta-sacó la lengua.
-Estoy contigo-dijo Tom mirándose la hora-, además habíamos quedado con Georg y Gustav sobre esta hora.
-Pues vamos entonces, pagaré esto esperadme en la puerta.
-No Bill, no hace falta que pagues tú-intervino Eva y su amiga la apoyó.
-Tranquilas, dejadle que hoy mi hermano está generoso-rió Tom.
Bill le rió la gracia a regañadientes y cambió la expresión rápidamente para que las chicas no se preocupasen y las invitó a salir antes de que siguieran protestando.

Capítulo 18.

Después de varios minutos de pie, pasmado al ver como se intercambiaban saliva, Bill decidió salir.
-¡Pero que haces!-abrió la puerta fuertemente y dio un pequeño portazo.
Eva y Frank se separaron rápidamente, Eva solo banjo la cabeza y Frank abrió mucho los ojos.
-Enhorabuena chico desconocido, acabas de salir del armario-Frank alzó sus dos cejas mostrándole una media sonrisa.
-Muy gracioso-achinó la mirada cruzándose de brazos. Después desvió rápidamente la mirada hacía la chica que se tocaba sus labios.
-Es verdad-susurraba y los dos se acercaron para escucharla-. Bill-se giró bruscamente y con los ojos asustados lo miró y colocó sus manos en los hombros de Bill-. Es irresistible.
Frank sonrió muy orgulloso colocándose bien el pelo.
-No me digas-resopló-. No ha terminado de decirte una frase y te has tirado a él. Eva-ahora fue él quien puso su mano en su hombros y la miró seriamente-. Me has decepcionado-banjo la cabeza mientras la sacudía.
-Perdona si interrumpo algo-giraron sus cabezas para ver a Frank de quien se habian olvidado que se hallaba detrás de ellos-, ¿alguien me puede explicar por qué este individuo-no gay, ha salido del armario? ¿Es…tú novio?-la miró a ella-. Sí es así, siento que me prefiera a mí-Frank se daba aires de Don Juan, se comportaba exactamente como un señor de época con su ego bien grande.
-No es mi novio-aclaró Eva. Quitó a Bill de enmedio y se puso ella frente al profesor para explicárselo con calma lo que sucedía allí-. No solo creía que eras un acosador-comenzó a sentir vergüenza-, porque no creía que podrías ganarte tan fácilmente a las chicas…-Frank asintió nuevamente orgulloso-, también porque encontramos una carpeta en la que especificaba que usted…
-Por favor, tutéame. Después de todo…-sonrió nuevamente orgulloso.
Bill giró su cabeza para mirar a Eva y enarcar una ceja, pudo notar en sus ojos que le preguntaba: ¿y con este te has liado? A lo que ella ignoró rápidamente.
-Que tú, Frank, eras acusado por abusar de tus alumanas con chantaje del aprobado. Lo que te he dicho antes.
Frank dejó la mirada perdida, Eva y Bill se sintieron algo mal por él, eso no era para reírse.
-Apuesto a que, eso, os lo ha dicho Arnold, ¿me equivoco?-y esbozó una media sonrisa.
Bill y Eva se miraron y dubitativos afirmaron con la cabeza.
-Es que cuando lo despedirán…-maldijo entre dientes-. No tenéis que creerle-suspiró y caminó hasta sentarse en su silla-. Veréis chicos-le hizo un gesto para que se sentaran-, no es la primera vez que pasa. Arnold y yo nos conocemos desde hace muchísimo tiempo y nunca ha superado que yo me haya llevado más chicas que él.
Bill lo miró incrédulo y miró por el rabillo del ojo a su compañera que no mostraba incredulidad alguna, normal, si se acababa de liar con él.
-Tenéis que creerme-mostraba una expresión de inocencia.
-Yo si te creo-afirmaba Eva muy segura. Bill enarcó una ceja.
-No es la primera vez que me hace…putadas. Hubo una vez en la que consiguió que me desiderano y no quiero recordar el tema-cerró los ojos para olvidarse de ese recuerdo.
Eva y Frank miraron a Bill, quedaba él por dar su veredicto: si creerle o no.
-Bueno, ahora que lo dices siempre le he dicho a Eva que Arnold tenía algo que no…
-¿A mi?-le interrumpió extrañada.
-Si Eva lo que pasa es que no me prestas atención alguna-resopló-. Entonces será mejor que vayamos a hablar con Arnold. Los tres.
Eva asintió mirando a Bill y después miraron al profesor.
-De acuendo-se levantó de su silla y los dos chicos le imitaron.
Quedándose en la puerta esperando a que el profesor saliese Bill achinó la mirada observando a Eva que miraba al suelo algo, sonrojada.
-¿Te ha gustado?
-¿Cómo dices?-Eva rió nerviosa.
-Se nota que sí ya que sino llego a salir yo no te sueltas, ¿eh?-empezó a darle codazos en el costado.
-Déjame-le quitaba las manos y cada vez se ponía más nerviosa.
-Ya podemos irnos-Frank los interrompi separándose rápidamente.
Eva agachó la cabeza, le daba vergüenza mirar más de tres segundos a Frank. Éste se percató y disimuladamente mientras se dirigian al despacho de Arnold, se acercó a ella.
-Oye Eva-subió la mirada sobresaltada-, no te avergüences por lo de antes-le dedicó una sonrisa-. Por cierto, ya sabes donde está mi despacho-y la adelantó dejándola con la boca entre abierta.
Eva subió su brazo para golpear la puerta pero Frank lo impedió.
-Un momento, será mejor que entréis vostro primero, después entraré yo.
-¿Seguro profesor? ¿No es por qué tendrá caguitis por qué es todo mentira?-dijo Bill con sorna a la vez que enarcaba una ceja.
Frank lo miró por el rabillo del ojo.
-Frank tiene razón-al escuchar eso Bill miró rápidamente a Eva y puso los ojos en blanco-. No me mires así, es verdad. Lo pilleremo por sorpresa, el no se espera que traemos a Frank y cuando lo vea se pondrá nervioso.
-Es lo mismo si entra ahora o después-hizo un gesto con los brazos.
-¿Vamos a empezar a discutir?-se entrometió Frank.
Eva y Bill suspiraron a la vez y acto seguido, tocó la puerta.
-¿Podemos pasar?-Eva asomó su cabeza y Arnold revisaba unos papeles subiendo la vista por encima de sus gafas para ver a Eva-. Le traems noticias.
Y al ver que Bill estaba allí los hizo entrar inmediatamente.
-Decídme, ¿qué tenéis?-parecía ilusionado-. Decídme que lo habéis pillado besándose con una alumna-esbozaba una sonrisa de oreja a oreja sin apartar la vista de ellos dos.
-¿La verdad? Sí-y le mostró la cámara que tenía en sus manos.
Eva le lanzó una mirada fulminante.
-Enséñamelo.
-Creo que será mejor que le pregunte a ella como le ha ido-señaló a Eva y ésta lo maldijo entre dientes.
-¿Le ha…acosado a usted?-dijo tras un buen rato.
-No, le he besado por mi propia voluntad-dijo entre dientes mirando por el rabillo a Bill. Arnold no entendió y se lo explicó-. Frank no es ningún acosador, nos ha dicho que es usted el que se lo ha inventado.
-¡Calumnias!-saltó de su asiento y se puso en pie echo una furia.
-¿Cómo qué calumnias?-oyeron una voz provenir de sus espaldas, Frank acababa de entrar.
Todos vieron la cara que se le quedó a Arnold y Eva y Bill no dudaron más de la palabra de Frank, por lo menos Bill.
-Frank-susurró y empezó a temblar de los nervios.
-Y dígame una cosa profesor-Eva se dirigió a Arnold-. ¿Cómo pretendía que descubriéramos una mentira?-enarcó una ceja y Bill se cruzó de brazos esperando la respuesta.
-La verdad es que…-empezó a mirar por todos lados evitando encontrarse con la mirada de Frank-… no lo tenía muy bien planeado-murmuró.
-Mira Arnold me tienes arto-se acercó a él apretando los dientes-, basta ya de comportarse como un niño pequeño y déjame en paz. Sé un hombre y asume que soy más atractivo que tú-sonrió pícaro.
-Creo que…-interrompi Eva retrocedieno hacia la puerta-…nosotros ya no pintamos nada aquí-cogió a Bill del brazo y lo arrastró hacia la puerta.
-¿Qué? Ahora que estaba en la mejor parte-replicó dejando caer las manos enfadado.
-Luego iremos a hablar con Frank-dijo cerrando la puerta.
-Claro, como ahora te llevas tan bien con él…-Bill rió y Eva agachó la cabeza riéndose también a la vez que avanzaba-. Y dime-Bill corrió para pillarla.
Abrió la boca para seguir molestándola pero fue interrumpido cuando oyeron el nombre de la chica provenir de detrás de ellos.
Al girarse Bill lo reconoció perfectamente.
-El cachas de la foto-murmuró.
-¿Roberto?-Bill bajó la vista para ver su compañera que muy sorprendida y alegre se avalanzó a abrazar a aquel moreno con quien la vio en una foto.
Bill se cruzó de brazos, no le gustó que ese tío la estuviera tocando así. Pueden ser muy amigos pero, tampoco era para tanto. A no ser…
-Esto, Bill-le llamó cuando se percató de Bill-. Te presento a Roberto-cuando Bill se acercó para darle la mano entre abrió la boca. Aquel tío era el tipo ideal para las chicas, musculoso, atractivo…-. Este es Roberto.
-Que tal-esbozó una sequela sonrisa-. Soy Bill. ¿Habla alemán?-preguntó mirando a Eva.
-Sí-dijo él con énfasis-, quiero venir a vivir aquí cuando nos…-no le dio tiempo a terminar la frase porque Eva le dio una manotazo en la barriga-. Quiero decir, cuando tenga una familia la quiero aquí-y sonrieron nerviosos. Bill se percató pero no le dio mucha importancia-. ¿Y cómo has dicho que te llamas?-preguntó señalándole.
-Bill.
-¿Bill?-enarcó una ceja-. ¿Este no era el que me decías que deseabas que le atropellara un taxi?
-Vaya-dijo en una carcajada Bill.
Eva se sonrojó y para calmarse comenzó a reírse también.
-Lo que pasa es que Eva me lo dice con cariño, ¿verdad?-y le dio un golpe en el hombro sin dejar de reír fingidamente.
-Sí Bill, sí-y le devolvió el puño aún más fuerte.
-¿Sabes? Yo también lo deseaba-se puso a asentir seriamente mirando a Roberto-. Hubo una vez en el que casi la pilla-achinó los ojos-, pero tuvo suerte-murmuró en voz alta.
-¿Cómo?-enarcó una ceja.
-Bueno, ¿y hasta cuándo te quedas?-desvió el tema.
-Pues el domingo me iré donde tus padres y luego…-calló mirándola fijamente. Estaba claro que ocultaban algo.
-Oh-calló en la cuenta-. Esto…-se dirigió a Bill señalándole a Roberto.
-Claro, yo me tengo que ir ya. No te olvides de la cita de mañana, quiero decir la cita mía con Claire que Eva va para acompañar a mi hermano que no es que esté con mi hermano sino que… Mejor me voy. Un placer conocerte-y se dio media vuelta maldiciéndose a sí mismo por el ridículo que había echo.
Eva sonrió viéndole marchar.

Capítulo 17.

-¿Pero porqué tengo que estar metida siempre?-replicaba dejando caer sus brazos.

-Eso tienes que hablarlo con tú amiga que me ha pedido que te convenza para que vayamos los cuatro, como una gran familia-esbozó una gran sonrisa y al ver que Eva seguía con la misma expresión, optó por hacer lo mismo que con su hermano-. Eva, te lo suplico, ha venido a mí y me ha dicho que le gusto y me ha dado un beso ¡aquí!-se señaló la comisura de los labios-. Solo te pido que cenes con nosotros, después haz lo que quieras. No tienes que liarte con mi hermano ni nada solo,-suspiró- por favor.
Eva, al ver sus ojos de súplica que se transformaron en ojitos de cordero degollado, no pudo decir otra cosa que:

-Vale, iré con vosotros-a pesar de que en su fuero interno era la última cosa que quería.

Se sorprendió mucho que sintiera esa quemazón cuando Bill le propuso eso para que él estuviera bien a gusto con su chica. Pero, por otro lado se senta muy bien al verle tan feliz ahora mismo.

-¡Muchísimas gracias!-y sin pensarlo Bill cogió a Eva en peso.

-Para Bill-no podía parar de reír.

-Gracias-volvió a repetirle-. Ahora te dejo que acabes tú partida-hizo ademán de irse-. Ah, esta tarde a las 4 para lo de Frank, ¿cierto?

-Sí-la chica no podía parar de reír al verle tan emocionado y para cuando se fue, se dio cuenta que algo no iba bien en ella.

Algo nerviosa, fue de inmediato a acabar el partido para que así, sus pensamientos se concentraran en la pelota.

***

-¿Ha hablado Bill contigo?-le preguntaba Claire, intrigada.

-Sí-asentía mientras dejaba su bolsa de deporte en su cama-. Vale que esté mal por la llamada de mi madre pero, ¿por qué sin mi permiso?

-Porque sabía que no querrías si te lo pidiera yo y bueno, como últimamente te llevas tan bien con Bill supuse que no te negarías a él. Porque… no lo has echo-sonó más como una pregunta.

-No-negó con la cabeza y Claire sonrió-. Pero después de la cena me voy, ¿de acuerdo?-apuntó y su amiga afirmaba alegremente-. Ahora voy a darme una Ducham-y la dejó para entrar al cuarto de baño.

***

Bill esperaba impaciente sentado en el alfeizar justo a unos pasos del despacho del profesor Frank.

Subió la vista para ver si venía dejando de jugar con su cámara y justo apareció por la esquina.

-Siento el retraso es que hemos terminado tarde el partido-decía mientras corría acercándose a él que se levantaba lentamente.

-Allá vamos-dijo Bill mientras encendía la cámara.

-¿Dónde está?

-Lo he seguido y está comiendo con algunos profesores, y aún le quedaba para rato.

-De acuerdo, pues escóndete en un bueno sitio que se vea toda la habitación, ¿de acuerdo?

Bill asintió y asegurándose que no pasaba nadie por ahí, Bill entró mientras que Eva se quedaba en la puerta esperando a que el profesor Frank apareciese por algún lugar.
El despacho del profesor no era muy grande pero si agradable, le gustó la manera en la que la tenía decorada. Buscó por todo él y justamente había un armario enfrente de su mesa donde supuso, que es donde se sentarían; estaba estrecho pero al menos había pillado buena periférica y rezó porque aquello saliera bien.

Mientras tanto, Eva esperaba bastante nerviosa a que viniera el profesor Frank; lo había ensallado durante toda la noche y no había llegado tarde por el partido sino porque se estaba preparando bien el papel.

No se dio ni cuenta de lo nerviosa que estaba que el profesor ya estaba a su lado.

-¿Quiere algo?

-¡Ay!-se asustó.

-Perdone si le he asustado-sonrió dulcemente.

Eva se quedó asombrada en cuanto lo vio, antes lo había visto de lejos pero ahora que tan solo lo tenía a unos centímetros de él vio que era, como decirlo, demasiado atractivo para su edad.

-Ssí-siseó-. Quería hablarle de un tema si tiene un minuto. Verá es que soy amiga de Diana-la preconscio porque hizo un gesto de satisfacción-, y quería comentarle una cosa.

-Los amigos de mis amigos son mis amigos-y dicho eso con un grata sonrisa estiró el brazo abriendo la puerta y dándole paso para que entrara ella.

Eva le sonrió nerviosa y entró. Miró por todos lados pensando en el lugar en el que estaba Bill y cuando miró para el armario vio una mano salir que la saludaba.

-¿De qué quería hablar?

Bill escondió rápidamente la mano y Eva le miró, bastante nerviosa.

-Tiene usted un despacho muy bonito.

-Gracias pero por favor, tutéame-y acto seguido se sentó en su silla ofreciéndole asiento a ella.

-De acuerdo. Quería hablarle de… que me gustaría bueno, he estado pensando-tartamudeaba demasiado y éste se dio cuenta.

-¿Está nerviosa señorita…?

-Eva-recordó que no le había dicho su nombre.

Bill pensó lo mismo, estaba demasiado nerviosa y eso podría llevárles a la ruina pero, pensó que sería buen momento de empezar a grabar ya que algo se le ocurriría a Eva para salir bien.

-Sí lo siento, no sé a que se debe mi nerviosísmo.

-Quizás debe ser estres con el estudio.

-Pppuede ser-Eva sentía que no solo se ponía nerviosa debido a lo que estaba haciendo sino, que él la ponía nerviosa. Demasiado diría ella y nunca nadie lo había echo.

Eva se tensó cuando Frank se levantó y se sentó en la mesa justo enfrente de ella, muy cerca de ella.

Bill se puso nervioso, seguía pensando que eso era ua locura porque podría pasarse de la mano y hacerle algo malo a Eva aunque, bueno, siempre podía quedar Bill como su héroe salvándola de las garras de un acosador…

Bill dejó de soñar y volvió a prestar atención.

-Necesita relajarse-y dicho eso se levantó y se puso detrás de ella. Eva estaba demasiado nerviosa y estaba sudando la gota gorda sin dejar de soltar risitas y tocarse las manos.

El profesor Frank colocó sus dos manos en los hombros de la chica y comenzó a masajear la espalda de ésta.

-Oiga no hace falta que…-no pudo terminar la frase, aquello le estaba gustando-. Uh, ahí ha dado en el clavo.

-Está muy tensa, relájese. Soy famoso también por mis méritos en química pero también por dar unos masajes de muerte.

Bill abrió muchísimo sus ojos, no se estaba creyendo lo que estaba viendo sus ojos además que, Frank estaba disfrutando con eso también claro que ella no lo sabía debido a que tenía los ojos cerrados de la satisfacción que le estaba entrando.
-Quizás un poco más a la dere…¡No!-se levantó de inmediato.

Aquello estaba mal, se estaba dejando engatusar por aquel tipo, aunque por dentro sabía que no le importaría mucho, y además Bill lo estaba viendo todo.

-¿Qué sucede? ¿Te he dado en mal sitio?-preguntó alzando las manos.

-Sé lo que quiere hacer, me quiere ligar para luego decirme: o te acuestas conmigo o no tienes aprobado como a las demás pero siento decirle que, ¡no soy de su clase!-tanto como el profesor Frank y Bill quedaron sorprendidos por la recchioni de Eva.

-¿Puede repetir qué ha dicho? ¿Me ha…-calló para reirse-…llamado acosador?-se llevó una mano al corazón-Eva asintió rápidamente alejándose de él poco a poco-. ¿Qué le hace pensar eso?

-No hay que ser muy genio-le señaló.

Frank tardó en seguirle y para cuando lo hizo echó la cabeza para atrás y en su rostró se dibujó una sonrisa traviesa.

-No cree que sea tan-ladeó la cabeza-, digamos ligón. ¿Verdad?-subió sus cejas.
-Exacto, porque Diana me dijo que todas caen rendidas a sus pies con nada-se burló-, y yo no me creo eso. No hay hombre en la Tierra capaz de hacer eso-casi lo escupió.
Bill flipaba en colores en términos medios, no sabía por donde se estaba yendo Eva, no sabía si así iba a conseguir lo que querían pero, mejor quedarse dentro a no ser que vaya la cosa mal, pensó y cambió de posición para no cansarse tanto.

-Quizás Eva sea porque-se acercaba lentamente a ella y ella retrocedía hasta que chocó con la mesa-, nadie le ha dicho que sus ojos son tan grandes-lo decía en susurro, en una dulce y grave voz que hacia que a Eva le temblaran las piernas-, y a la vez tan bonitos como…

Frank no terminó la frase, quizás porque Eva sintió unas ganas enormes de besar aquellos labios por donde salían aquellas palabras con esa voz tan sensual y, se tiró a su cuello. Muy literalmente.

A Bill se le abrió la boca automáticamente, tanto que la tuvo que cerrar porque le dolía de tan abierta que la tenía al ver que Eva se estaba enrrollando con el profesor de ¡QUÍMICA!

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TSUPDOAA

Bill Kaulitz es un chico que todo lo tiene, inteligente, atractivo, cariñoso... Junto a su hermano gemelo Tom y sus dos mejores amigos: Georg y Gustav, se van a embarcar en la aventura de pisar por primera vez la universidad donde se volveran locos por las...sí, las chicas.
Pero Bill queda embobado por una rubia pero lo que no sabe el es que tendrá que recurrir a su peor enemiga para poder conquistar su corazón.
La pregunta es, ¿conquistar el corazón de la rubia o el de su peor enemiga? ;D




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